12 de febrero de 2008

"Uno de los nuestros"

Esta semana se acaban mis prácticas de Médica III. Son mis últimas prácticas "médicas" de la carrera y, lo que es peor, mis últimas prácticas como estudiante en el hospital Morales Meseguer. Cuánto voy a echar de menos este hospital... mi segunda casa (por las horas qeu he pasado allí y porque me he sentido muy agusto), un sitio que pisé sin conocerlo en 3º de Medicina y que a día de hoy es mi hospital predilecto, donde tod@s son una "familia" de médicos en la qeu se palpa un muy bueno ambiente de trabajo y los estudiantes se codean con los mejores profesionales.

Hoy ha sido un día de prácticas de los que me gustan. De los qeu hacen que 6 años de suplicio y estudio, con grandes renuncias (tiempo de ocio, ciertas amistades que no te comprenden, decir que no a muchos cafés con los amigos) y sinsabores académicos merezcan la pena.

En parte, influye mucho el servicio y la gente con la que estoy. ¡Ah, claro, qeu no lo he dicho!
Estoy en Oncología Médica, con las Dras. Elisa García (una mujer muy simpática), Teresa García (muy docente, aún no he estado con ella en consultas), Elena Vicente (una valenciana muy guapa y muy buena gente), Begoña "la resi" de Hemato (a esta chica tan guapa la he visto siempre estudiando en la biblio de la facultad, es muy buena zagala y muy lista). Y los Dres. Enrique González (que me ha enseñado a explorar... ¡¡testículos!! jeje), Macías (y sus pulmones), Ayala (y las mamas, clase que me corrijió amablemente), Carmona (otro gran docente que me ha preguntado acerca del porqué del nombre de este blog y su contenido) y otros tantos del servicio, como las enfermeras y auxiliares (espero me perdonen, tengo muy mala memoria). ¡Ah! No nos olvidemos de Pedro, el resi de Neumo, que tiene enamorada a la mitad de la plantilla femenina del hospital (y a muchas de mis compañeras de clase).

De Jose (el mejor "Data Manager", según Enrique, y un bizcocho-maker de primera, según las adjuntas) y Elena García (a la que le gusta el jazz) no puedo decir nada malo, en absoluto. No he rotado con ellos, pero en este servicio la calidad humana y médica es excelente. Son todos encantadores y muy buenos profesionales.

Mis compis de prácticas, Domingo (un hombre entrañable que será un oftalmólogo insuperable y se colará en el top-100 del MIR) y Rafa (este tío va a estar en el top-10 ó top-50 del MIR, ya lo veréis) también contribuyen a que estas prácticas sean maravillosas. Nos hemos puesto de acuerdo en los turnos de consultas y planta, así qeu no hemos tenido problema alguno. Eso sí, con tanto mensajito me estoy dejando un pastón en móviles este mes (en fin).

Pero lo mejor de estas prácticas, sin duda alguna, han sido los pacientes.

Jamás conocí un servicio en el qeu los pacientes demandaran más calidad humana que técnica o asistencial. Jamás imaginé (aunque siempre he querido imaginarlo) que unas simples palabras de empatía y "compasión" fueran igual/más efectivas (que no eficaces) qeu un anticuerpo monoclonal de ultimísima generación.

Es obvio qeu el paciente oncológico tiene unas necesidades especiales y que demanda la asistencia de mayor calidad posible. Su patología y su situación son más inciertas y de más oscuro pronóstico que las del resto de pacientes. Son los más frágiles. Un cardiópata o un pluripatológico que sufren un EAP van a UCI y, si se puede, se les resuelve su cuadro. Un oncológico tiene, por una parte, su patología médica, que casi siempre será grave. Pero, por otro lado, tiene la grandísima e intensa incertidumbre de no saber si su cáncer es más o menos maligno, si el tratamiento será más o menos efectivo (y cómo lo tolerará), si su pronóstico es más o menos desfavorable, si su esperanza de vida es más o menos corta y, peor aún, desconoce por completo cómo será lo que le queda de vida.

Es la gran "putada" del cáncer: los pacientes sospechan que tienen "algo malo" sin saber cuán malo será, desconocen su ILE (Intervalo Libre de Enfermedad) post-tratamiento y su futura calidad de vida (un parámetro totalmente subjetivo que depende del sistema de valores, creencias, conocimientos y mecanismos de afrontamiento del paciente).

Es la especialidad médica del Humanismo: cuidados ambulatorios supervisados por médicos visitadores; tratamkentos paliativos, morir sin dolor; predominio de las formas sobre el contenido de las acciones... Es la Medicina de Familia Hospitalaria en su lado más tenebroso, con lo bueno y lo malo de los dos ambientes de trabajo.

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Esta semana he historiado a dos pacientes, muy distintos entre sí. No sólo por su patología oncológica, sino por su ambiente de vida y su forma de ver el mundo, así como de enfrentarse a la enfermedad.

La mujer mayor lleva una vida saludable, sin factores de riesgo modificables, pero ha tenido un cáncer de colon y un cáncer de endometrio, y además una cardiopatía hipertensiva en fase dilatada con ua función cardíaca normalilla tirando a mala (con el tiempo, tendrá problemas cardiológicos). Ahora tiene rectorragias y está recibiendo Radioterapia. Para colmo, no parece llevarse bien con el marido, no hace caso a nuestros consejos y no parece querer irse a casa.

El hombre joven es VIH+. hepatitis C+, ex-alcohólico, con prácticas sexuales de riesgo hasta hace pocos años ("me gustaba mucho ir de putas"), ex-adicto a múltiples drogas (incluso por vía parenteral) aunque ahora sólo fuma marihuana (dice qeu "por el dolor y para no consumir de lo otro"; yo la fumo por placer y defiendo el autocultivo para consumo propio, lo cual me hace comprender su hábito tóxico e incluso justificarlo más qeu el mío). Tiene un cáncer de laringe que no se ha operado, está en tratamiento con radioterapia (al principio) y quimioterapia (lleva ya muchos ciclos) pero no tolera nada bien el tratamiento. Ahora tiene una mucositis generalizada (por la Quimio) así qeu se le descama la piel (lo cual es muy doloroso y molesto), y no puede tragar (disfagia) porque le duele (odinofagía), además de presentar diarreas. Pesa 40 kilos "con ropa" y mide 1.65m, con un IMC de 15, prácticamente caquéctico (en los puros huesos). Para colmo, se le están cayendo los dientes. Hace caso a los médicos y quiere ponerse bien para irse a su casa a vivir tranquilo lo qeu le queda de vida, tomando el sol.

Lo único que tienen en común, desde el punto de vista médico, es la enfermedad oncológica. Proceden de mundos distintos y ven al vida de forma radicalmente enfrentada. Y el oncólogo debe ser consciente de ello y desplegar todo su potencial humano para qeu el tratamiento y la respuesta en ambos casos sea satisfactoria y adecuada.
Por suerte, están al cargo de un equipo de excelentes profesionales.

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Hoy me he sentido como "en casa".
Igual o más que a lo largo de estas tres semanas (ojalá hubieran sido 6, se me han hecho demasiado cortas). El trato, el trabajo, el compañerismo, el sentido del humor, la calidad humana... todo eso hace que me sienta uno más entre tales eminencias. El trato "de tú a tú", la exquisita docencia, el nivel de exigencia creciente con el paso de los días, la libertad qeu nos dan para aprender de los errores, los comentarios acertados, el reconocimiento de los aciertos... todo esto hace qeu un estudiante de Medicina no pierda el enfoque, que mantenga los pies en el suelo y quiera ser cada día mejor y más competente.

El estímulo académico y profesional del que se disfruta en este servicio es el mejor qeu jamás haya visto, en paralelo al que vi en Neurología con Emiliano Villalba y en Medicina Interna con la Dra. Marín y la residente Carri (vecina mía, del pueblo), así como en Qx General con el Dr. Aguayo, que me metió como ayudante en los plannings de las intervenciones quirúrgicas, sabiendo perfectamente que no voy a dedicarme a la cirugía.

No sé por dónde me llevará la vida o el MIR; no sé que puertas se me abrirán y cuáles se cerrarán ante mí. Tal vez un examen trunque mis aspiraciones de sacar un buen resultado qeu me permita optar a elegir Familia, Neuro, Onco, Hemato... Tan sólo sé que eso no me importa casi nada ahora mismo, y también sé que en estas tres semanas he abierto los ojos más qeu nunca y me empapado de algo muy importante para mí: Humanidad, saber hacer, excelencia asistencial.

Sea como fuere, aún es pronto para pensar en "esas cosas del MIR". Tan sólo tengo claro que, en el día de hoy, he sentido algo qeu no sentía desde mi rotación de Neurología en 4º curso, una sensación extraña para un estudiante rodeado de médicos, algo especial y que se resume en dos frases o momentos del día de ayer y hoy:

  • "Tú das el perfil para hacer Oncología", dice la Dra. Elisa García (lo mismo me dijo Emiliano en Neuro). Ojalá no te equivoques, pues me encantaría poder hacerla.
  • "Está con nosotros", le dice Begoña a un paciente refiriéndose a mí; y, de pronto, se me viene a la memoria la famosa película "Uno de los nuestros".

Así me he sentido estos días, como uno de los suyos. Y es algo tan especial, que me apena mucho tener que acabar esta rotación de prácticas.

Les deseo lo mejor a estos profesionales. He aprendido mucho con (y de) ell@s. Sólo espero llegar a ser tan buen médico como ell@s son.

Un saludo, querid@s oncólog@s de la segunda planta del Morales.

PD: Este post se lo dedico a Domingo, que dice que últimamente sólo escribo sobre política. Pero es que, ya lo sabes, Domin, política + literatura + medicina son mis tres grandes pasiones... sólo superadas (aunque muy ampliamente) por las mujeres, jajaja.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una sorpresa y una esperanza, que en este mundo de mediocridad, en el que los estudiantes de medicina apenas aspiran a una formación técnica, aún queden tipos como tú, que se interesan por todos los aspectos que conforman "lo humano", tanto a nivel científico, como espiritual, como dijo el poeta, un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento... Tienes un gran futuro por delante. La doctora Elisa García te manda un abrazo de "fresa", y Begoña uno de "chocolota"¿?, y te desean un feliz San Valentín. Te esperamos en dos años como R1 de Oncología. (No se te ocurra coger neurología).

Dr. Abenza dijo...

Mil gracias, me ha hecho mucha ilusión vuestro comentario.

Ya veremos lo que depara la vida... si "neuronas para todos" o si "mycostatín, porque yo lo valgo".
Sea como fuere, muchas gracias por el trato prestado a lo largo de estas tres semanas. Ha sido un placer conoceros estar a vuestro lado (espero no haber sido demasiada "carga" jeje)

1 besazo para las chicas y un abrazo para ellos;
Jesús Abenza Campuzano

Âme Noire dijo...

Ais... Pues la verdad es que el texto me ha dejado un agradable sabor de boca en cuanto a la declinación Oncológica se refiere. Como tú has dicho, y me parece que compartes, más que nada por ese segundo diagnóstico "humano". Me atrae la sensación de poder ayudar, no solo aplicando unas consecuentes medicaciones o tratamientos, sino profundizando en que el paciente pueda sentirse, en cierto modo (y que carajo, en todos modos) querido.

Aún así, de momento (quien sabe si en un futuro en prácticas no cambie de opinión) me sigue fascinando la neurología y sus aplicaciones terapéuticas basándose en la investigación de las posibilidades que ofrece la clonación. Sí, quiero investigar. Y sí, lo sé, me moriré de hambre. Pero no me importa. No me he metido en esto para tener un trabajo nada más salir.

En fin, que me voy por las ramas. Un placer leerte.

Âme Noire

Dr. Abenza dijo...

Mi dicotomía y yo... estoy como tú (con matices temporales), en medio de dos mundos fascinantes. Y sí, me gusta la investigación. El campo de la terapia génica dará mucho que hablar... esperemos qeu nos pille cerca y no sean sólo palabras.

Ya tengo asumido que pasaré hambre (hoy en día no "morimos de hambre, pero tampoco nos sobrará el dinero").

PS: El placer es mutuo. Lo sabes.