15 de enero de 2012

Meter a la zorra en el gallinero

En el blog de los residentes de MFyC de Murcia hemos publicado un avance informativo acerca de las jornadas nacionales de residentes de MFyC de 2012. Hasta ahora sólo conocemos tres cosas: los precios (provisionales), lo que incluye el coste de la inscripción y quiénes van a patrocinar el evento (GSK y Almirall).

En dicha entrada del blog acabamos con una reflexión:
"(...) En otras palabras: si lo que buscamos es la independencia científica, la información veraz, la generación e intercambio de conocimiento sin cortapisas, intereses espurios y amiguismos, ¿qué necesidad hay de meter a la zorra en el gallinero? Pues bien: mecenazgos como estos suponen que sea la propia zorra quien paga el pienso de las gallinas de las que luego se nutre."

2 de enero de 2012

La buena, la mala y Juan (texto completo)

Juan se llama el hombre que vino a Urgencias porque lo notaban apagado, cosa rara en él que vive en mitad del campo pero a 10 minutos del pueblo, tiene un huerto para auto-abastecerse y se despierta a las 7 de la mañana, llueva o truene.

Juan no es mayor -no se sentía mayor- a sus 73 años de carné que serían unos 60 en apariencia, pero ese día lo acompañaban sus tres hijas -habían ido a cenar por Nochebuena- porque esto que le pasaba a Juan ya no era normal y algo "más" teníamos que hacer. ("Crear nuevo formulario en Selene. Motivo de consulta: desesperación familiar").

Llega Juan a mediodía del 24 de diciembre (guardia mala) con los pies hinchados (con fóvea en dorso dee los pies y en tobillos) y edemas sin fóvea hasta 2/3 de altura, auscultación: bradicardia rítmica a 46 latidos por minuto, roncus en bases. Buenas cifras tensionales. Glucométer normal. El ECG no muestra nada raro (nada nuevo) y alguien le ha pedido unas troponinas que son normales, igual que la RX de tórax. Resto de analítica normal salvo una VSG elevada y anemia leve de procesos crónicos (la creatinina está en rango normal pero el cálculo del FG es de 40). Sin alteraciones en la exploración neurológica básica salvo una (subjetiva) bradipsiquia. Nada raro para un cardiópata descompensado con una FE% moderada-baja y betabloqueado que ya ha consultado tres veces (cuatro con la de hoy) en los últimos tres meses por cansancio y sueño, con un TC normal a sus espaldas, con tóxicos en orina negativos (últimamente, más de uno viene pasado de benzos queriendo o sin querer), una estancia en "camas" (SOU) y un ingreso en Cardiología por dicho motivo; amén de haber venido hace cinco días por edemas en piernas que fueron tratados aumentado la dosis de furosemida "y ver evolución". La evolución la tengo aquí delante con un suero enchufado al brazo y su hija me dice que no ha mejorado nada.

Buceamos un poco en los informes previos. A Juan se le subió la dosis de betabloqueante hace tres meses y desde entonces, todo ha ido mal. Los primeros días tras el ajuste (aumento) de dosis fue bien pero luego, poco a poco, fue perdiendo fuelle durante dos meses y tuvo que pedir (por teléfono) cita urgente con el cardiólogo. Pero no le dio tiempo a ir: Juan consultó en Urgencias dos días después por bradicardia sintomática y se tuvo que quedar ingresado, viviendo este acontecimiento con gran angustia y malestar. Desde entonces, y siempre a rastras de su familia, tres veces más ha venido a Urgencias por el mismo motivo, tres veces más se le ha diagnosticado de bradicardia sintomática y tres veces más se la ha reducido la dosis de betabloqueante, y Juan ha ido a peor. Curiosamente, en la primera atención, la que motivó el paso por el SOU y el ingreso con telemetría a Cardiología, la bradicardia era de 42 lpm, no muy diferente de las tres visitas posteriores, incluida la de hoy a 46 lpm. El descenso en la dosis de betabloqueante, actualmente toma 1/4 de la dosis previamente bien tolerada, no ha supuesto aumento de la frecuencia cardíaca ni mejoría de los síntomas. Juan sólo tuvo disnea de reposo la primera vez, después sólo con los esfuerzos (lo habitual en él), y aunque las piernas se le hincharon hasta las rodillas en aquella ocasión, ahora sólo se le marcan los calcetines en el tobillo (lo habitual en él).

"Mi padre se fatigaba cuando apretaba en el váter pero hacía de cuerpo todas las tardes. Ahora hay que darle jarabe. ¡Pero cómo va a hacer de cuerpo si no come nada! Le ha dicho a su médico del pueblo que le mande vitaminas o que le pinchen algo porque mi padre ha sido muy tragón y ahora no come y está hinchado. Y encima está todo el día ensoñiscado, se queda traspuesto con la manta al lado de la chimenea, que él no es friolero pero es que parece que tenga fiebre y no la tiene. ¡Nos tiene desesperados! ¡Este hombre se ha hecho viejo en dos días! Así no hay quien se maneje, ¿sabe? Ni quiere ingresarse aquí, que dice que siempre sale peor, ni quiere que le ayuden en casa porque dice que se vale. Se valía. Hasta ahora se valía pero ya no se vale". (¿Y todo esto desde cuando?) "Pues si no hará tres meses que está así, cada día más tonto". Maravillosos datos blandos que no tienen cabida en el hueco reservado para la enfermedad actual en el formulario de Selene.

Se me pasan muchas posibilidades por la cabeza, entre ellas, ingresar al paciente a Medicina Interna para estudio. No me gustan esa astenia, esa anemia de procesos crónicos y esa VSG elevada. Exfumador importante, hábito enólico moderado. ¿Proceso cancerígeno? ¿Diseminado, tal vez?  El paciente no quiere oír hablar de ingresos, menos aún en Nochebuena. La familia intenta convencerlo pero es un hueso duro de roer: hasta ahora ha vivido fuera del "sistema" y se sale de lo políticamente correcto: Juan conserva toda su autonomía mental y no quiere ceder ni un ápice de su autonomía física. "Hoy es sábado y es Nochebuena, hasta el lunes nada de nada, aquí no me van a hacer nada hasta el lunes". La familia, mientras tanto, no quiere dar su brazo a torcer.

Intento echar un poco de agua a la hoguera y les digo a Juan y a su familia que voy a comentar el caso con un compañero (un adjunto). Reconozco que es lícito que la familia esté preocupada y así se lo digo a todos, pero también es cierto que no me gustaría ingresar a Juan en Nochebuena sin necesidad, primero, porque no sé si Juan necesita ser ingresado, y segundo, porque no sé si se va a beneficiar de estar ingresado de aquí al lunes: está estable, no peligra su vida a corto plazo (malas caras...), no quiere que lo ingresen (peores caras) y, en caso de necesitar ayuda, está siendo muy bien atendido por su familia (mejoran las caras). 

Se lo cuento así al adjunto y está de acuerdo: no merece la pena sacarlo de su casa este fin de semana, pero cree que sí habría que ingresarlo el lunes (él estará de guardia). "¿Tú que le harías?" , me pregunta. El hígado parece estar bien, la coagulación está bien, no parece una encefalopatía hepática, y el riñón no está tan jodido. La gasometría es normal... Le haría un minimental, una ECO-doppler de troncos supraaórticos y unas hormonas tiroideas, y todas se pueden hacer de forma ambulatoria. "La Eco doppler seguro que la tiene hecha de ingresos previos de Cardiología", dice el adjunto. Buscamos los informes en Selene y vemos que se la hicieron hace menos de un año, sin hallazgos patológicos. Revisamos analíticas previas del centro de salud en busca de alteraciones y en las de los últimos dos años se aprecia la comentada anemia, siempre leve y sin grandes cambios, y un hipotiroidismo subclínico en dos analíticas de los últimos 7 meses. Las últimas analíticas son de una semana antes ir al cardiólogo, pedida por el sustituto de su médico de familia, con T4 en límite inferior del rango normal y TSH de 12 y pico. (la previa era de 9). En resumen: patrón analítico de hipotiroidismo subclínico justo antes del aumento (50%) de la dosis de betabloqueante.

De pronto me asaltan muchas preguntas:
  • ¿Por qué le pidió el médico hormonas tiroideas? En Cardio no las piden de rutina salvo que tomen amiodarona, y nuestro paciente no la toma. ¿Acaso Juan le había comentado al médico síntomas sugerentes de hipotiroidismo antes de ir al cardiólogo?
  • Será que la clínica de astenia, mala tolerancia al frío, pérdida de memoria y edemas sin fóvea se deben a un hipotiroidismo no diagnosticado?
  • ¿Habremos estado confundiendo -inercia terapéutica- una descompensación cardíaca con un hipotiroidismo por el hecho de encontrarnos con un cardiópata? ¿Nos ha traicionado el hallazgo de la bradicardia? ¿Era compatible la evolución clínica (a peor) con una bradicardia que se mantenía casi constante?
  • ¿Puede ser tan rápida la conversión a hipotiroidismo clínico? ¿Puede haber contribuido a ello el aumento en la dosis de betabloqueante? De haber contribuido a ello, ¿pueden jugar un papel importante la edad (hipofuncionamiento tiroideo) y la insuficiencia renal?
  • ¿Habría que suspender el betabloqueante? (Ahora mismo lo lleva a dosis casi-homeopáticas)

Son casi las 7 de la tarde y Juan se quiere ir: está harto de médicos, se está peleando con la familia y quiere el alta voluntaria. 

Tras comentarles la posibilidad de que tenga una alteración de la función tiroidea que no podemos descartar porque en el laboratorio de urgencias no se determinan las hormonas tiroideas, se acuerda con Juan que el lunes se realizará la analítica que le entregamos (con hormonas tiroideas y estudio de anemia) y que si empeorase tendrá que volver, casi seguro para quedarse ingresado. Juan se marcha del hospital. Feliz Navidad para todos.

El lunes 27 estoy pasando consulta en el centro de salud (rotación rural). El adjunto vuelve a estar de guardia. La de Nochebuena fue malísima, piensa, "esperemos que hoy sea mejor." Juan se ha hecho la analítica porque así consta en la web del laboratorio del hospital "paciente Juan, centro de salud tal cual, fecha de hoy". El adjunto espera a Juan todo el lunes pero Juan no viene hoy.

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Al día siguiente, 28 de diciembre, día de inocentadas, estoy de guardia de nuevo en Urgencias. Pocas veces me cito pacientes a revisión pero hoy acuden dos que me cité, haciendo que aumente ligeramente la demora asistencial aunque la de hoy está siendo una guardia buena. Juan tampoco viene hoy. Entro en Selene y veo su analítica: la anemia sigue igual pero las cifras de TSH está en más de 14 y las de T4L y T3L están muy descendidas. Resto de analítica más o menos normal salvo una hipertrigliceridemia leve.  Y es entonces cuando damos el asunto por terminado porque no podemos ir más allá:
  •  No podemos saber si Juan ha ido al médico porque Selene (hospital) y OMI (AP) no está interconectados y no se puede acceder a los datos de OMI desde el hopital, que es donde más interesa saber los antecedentes y el curso de la enfermedad por la que se ha consultado. 
  • Me pregunto: siendo el mismo paciente y siendo ambas historias clínicas complementarias, ¿por qué no existe una única HCE accesible desde ambos espacios físicos? 
  • No tenemos ni tan siquiera un correo electrónico de su médico/centro de salud para comunicar los resultados  y/o comentar el paciente. Debido al concurso de traslados de los últimos años, muchas veces  el nombre del médico que viene a pie de página del informe de alta es incorrecto. Si el médico de Juan está de vacaciones y el sustituto no considera importante avisar al paciente (ya sea por la presión asistencial o porque desconoce el curso clínico), éste no iniciará el tratamiento y el paciente seguirá con su deterioro orgánico y mental, volviendo a consultar en Urgencias, donde, si no miran la analítica (bien porque el paciente no lo comenta o porque el médico no cae en ello), seguirán pensando que lo de Juan es un problema cardíaco, demorando aún más el inicio del tratamiento y prolongando su deterioro.
  • Tampoco podemos saber, en el caso de que Juan haya iniciado tratamiento con levotiroxina, a qué dosis se ha hecho. Teniendo en cuenta la edad y la disminución del filtrado glomerular,(parámetro que no se suele calcular en AP de forma rutinaria, tal y como expusimos cuando presentamos los resultados del proyecto ERO), Juan debería empezar tomando 25 mcg al menos dos semanas antes de subir medio comprimido (37.5 mcg), realizando ECG para descartar arritmias cardíacas (efecto adverso que se da con más frecuencia en este grupo de edad). Se podría subir a 50mcg si se ha tolerado bien al dosis anterior, siendo el objetivo conseguir un eutiroidismo (monitorizaremos con la determinación de TSH porque no sospechamos causa central).

El caso de Juan pone de manifiesto algunos de los problemas más candentes en Atención primaria:
  • La fragmentación de cuidados, que conlleva el desentendimiento de los problemas (la angina para el cardiólogo, la diabetes para el endocrino, etc) y pone trabas a la coordinación asistencial (no hay feed-back entre médico de familia y médicos de hospital); 
  • La necesidad de una continuidad asistencial para todos los problemas de salud (más allá de la longitunalidad), para lo que la HCE fragmentada (OMI vs Selene) no es sino un gran impedimento; 
  • La necesidad de disponer de herramientas de comunicación más o menos fluidas entre los distintos niveles asistenciales (qué menos que un email de contacto); 
  • Sin olvidarnos de la inercia terapéutica (valga de ejemplo lo ocurrido con la bradicardia sintomática)
  • Ni de la ley de cuidados inversos (¿hubiera ocurrido todo igual si Juan fuese un paciente "atrapado" en el sistema sanitario?).

23 de diciembre de 2011

Conversaciones de ayer y hoy

El fantasma del pasado:
- Estoy hasta los cojones de este tema. Por más que lo leo no lo entiendo.
- Pues empóllatelo a muerte y se lo sueltas. Ah, no, que es tipo test.
(Cuando no puedes vencer al enemigo...)
El fantasma del presente:
- ¿Todo ese vaso de zumo con 3 mandarinas?
- Más bien son trece.
- Ya decía yo. Creí que se trataba de "powerful tangerines".
(Síndrome por Inmersión Abrupta en la Literatura Científica. Yatrogenia deseable)
El fantasma del futuro:
- ¿Y van a cenar solos en Nochebuena? ¡Noche de Paz, tío! ¡Noche de Amor!
- No confundas amor con sexo. Cantar a viva voz el himno del Real Madrid en una peña barcelonista es más seguro que cenar en su casa.
(Whiski con soda. Prosodia. Rapsodia. Rap. RIP).

PS: Desvaríos de miembro y miembra en una tarde pre-guardia-de-Nochebuena.


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FELIZ NAVIDAD Y FELICES FIESTAS.
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24 de noviembre de 2011

Congreso regional de MFyC de Murcia 2011. Capítulo 1 de 4: Mitos y leyendas.


Los pasados 16, 17 y 18 de noviembre tuvo lugar el XVII Congreso Regional de Medicina Familiar y Comunitaria” (MFYC), organizado por la Sociedad Murciana de Medicina Familiar y Comunitaria (SMUMFYC). En otras palabras: el congreso regional de los médicos de Familia de Murcia.  

Albert Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, se había comprometido a venir a hablarnos del paciente como protagonista de la enfermedad crónica (a nosotros, los teóricos directores de orquesta en el manejo de estos pacientes), un tema muy apropiado para terminar de convertir el frío edificio Moneo en un cálido aquelarre de 'familiólogos' (en la mitología europea: dícese de aquellos médicos que aún creen en el papel de la Atención Primaria como eje del sistema sanitario, y de la Atención Secundaria como red de satélites necesariamente bidireccional). Huelga decir que son buenos clínicos estos médicos 'familiólogos', y cada vez mejores, pero, a diferencia de otros médicos, tocan la miseria de la enfermedad y palpan los efectos de la crisis a nivel de calle, en primera línea; ello propicia que no se queden en lo tangible y que intenten integrar los factores biopsicosociales en la ecuación.Ojito con estos médicos porque, según algunos cargos intermedios sin bata pero con corbata, son peligrosos.

En fin. Ante el desplante mal y tarde del señor Jovell, la tarde del día 16 de noviembre nos deparó una grata sorpresa. Días atrás, en silencio, como a él le gusta, mi tutor se había puesto manos a la obra para convencer a Albert Planes de que el hecho de tener sólo cuatro días para preparar una conferencia inaugural no era impedimento para hacer un viaje relámpago Cataluña-Alicante-Murcia con el propósito de abrir el congreso regional. Lo más sorprendente es que accedió. Y realmente nos estimuló con su conferencia “En tiempos de crisis, más valores”. Magnífica. Muy en la línea de "los familiólogos más talibanes” (urgenciólogo dixit), los ‘comunitarios’.

Los comunitarios son seres aún más utópicos y, en consecuencia, aún más mitológicos que el resto de familiólogos. Se cree que todos los familiólogos nacen con el gen del gusanillo por la comunitaria pero que este gen sufre un fenómeno de down-regulation por falta de estímulo y deja de expresarse si se da alguno de los diguientes factores: (a) no conseguir plaza fija y tener que vagar durante años como alma en pena por muchos centros de salud, y (b) haber perdido la motivación por llevar ya muchos años con plaza en propiedad. Si se dan ambos factores, el riesgo de padecer el "síndrome del chubasquero blanco" es considerablemente alto.
Dice la leyenda que los comunitarios creen a pies juntillas en salir de la consulta y remangarse para diseñar y participar en intervenciones comunitarias para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad –incluyendo lo que venimos llamando “prevención cuaternaria”- y hace ya tiempo que abandonaron el oscurantismo y el mantra del “siempre se ha hecho así” para convertir en su nuevo dios a la medicina basada en la evidencia. Son gente a la que le gusta la biopolítica, la economía y la historia pequeña, la intrahistoria. Los ministros de esta iglesia no visten necesariamente sotana blanca en el púlpito de la consulta sino que caminan las calles vestidos como tú y como yo. Conocen los recursos y los déficits de la comunidad y, como se dice de las meigas, que “haberlas, haylas”, algunos predican también en las aulas universitarias. Yo pertenecí a una de las primeras promociones de estudiantes de Medicina a las que predicaron estos sujetos peligrosísimos (Mario soler, Juanfran Menárguez, Pedro Pérez, Pepe Martínez, Abel Novoa, José Saura, Pereñíguez  y otros). Y caí en sus redes. Tanto así que ahora comulgamos en las mismas cantinas y parasito sus consultas como residente de MFYC.

Dejando a un lado la mitología, la conferencia de Albert sirvió para recordarnos que tenemos unas obligaciones morales con nuestros pacientes y que no debemos desmoralizarnos. Que aunque la empresa castiga y desmotiva a sus empleados -premiando también al vago, al derrochador y al temerario-, no por ello se puede dejar de buscar la excelencia para con nuestros pacientes. Y que si la crisis no es excusa para recortar derechos sociales –de eso saben mucho los pacientes y los compañeros catalanes-, tampoco lo es para bajar la guardia y ‘aparcar’ la acción comunitaria.

No sé si a todos los asistentes les gustó tanto la conferencia pero a mi me dejó muy buena sensación y me cargó las pilas para afrontar un más que probable nuevo hachazo del Gobierno Regional sobre nuestro salario y sobre los derechos de los ciudadanos, especialmente en Sanidad, donde ya se habla de copago (repago) y se les retira la tarjeta sanitaria a los parados de larga duración.

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En un par de días, las reflexiones sobre el congreso en sí y la mesa redonda que lo clausuró: “Sostenibilidad del sistema sanitario público de la Región de Murcia”, más interesante aún que el resto de un congreso bastante gris durante el que se produjeron incidentes un tanto grotescos (y hasta aquí puedo leer…) que merecen ser comentados aparte.

21 de septiembre de 2011

So many times...

Tantas veces me digo que tengo que volver al blog que creo ya ha perdido sentido la frase. No es que no quiera volver, en absoluto, es que me vencen la ingente cantidad de tareas pendientes y, sobre todo, la maldita vena procastinadora.

Agosto pasó raudo y veloz como ocurre con los tordos que sobrevuelan mi tejado en las tardes de penumbra. El mes de rotación en Cardiología me deparó muchas sorpresas pero debo destacar el hecho de haber conocido a un adjunto "diferente" (dejémoslo ahí). Un gran clínico que, con su fama de "ogro", no pudo tener más y mejor predisposición docente y buen trato humano y científico para con los dos residentes que estuvimos con él, hasta el punto de hacerle llegar antes de la hora y hacerle salir más tarde que de costumbre, asediándolo a preguntas y revisando no ya los temas que él quería, sino los que nosotros considerábamos útiles para un Médico de Familia. Por otro lado, la sorpresa mayúscula fue el hecho de desterrar todas las fobias, prejuicios y manías que tenía con la Cardiología: mi bestia negra desde tiempos inmemoriales. Me llevo un buen recuerdo y un grato sabor tanto de la planta como del personal. Un abrazo, Paco.

Las guardias de agosto fueron insufribles, para variar, por la escasez de personal y porque la crisis hace mella en las vacaciones: la ciudad de Murcia no ha estado vacía este verano y la dilación a la hora de dar cita en los centros de salud (martilleados por los recortes: doblando consultas y sin contratar sustitutos) se tradujo en una mayor frecuentación de los servicios de Urgencias. Este fue también el mes de mi primera guardia de UME (061). Pero no hay nada que contar porque me echaron nada más llegar y no pude hacer la guardia.

Septiembre es el mes en que los aviones que pueblan los nidos de mi patio comienzan a  no volver, siendo sustituidos por los helicópteros de la Guardia Civil que recorren la ribera del río en busca de "manchas verdes". Este mes estoy rotando en "mi segunda casa", siendo la primera el centro de salud (of course). Estoy en Urgencias (¡cómo no!) y los primeros 15 días era el único residente del servicio. He estado en "las camas" (SOU) y he tenido el placer de trabajar con (y aprender de) muchos de los adjuntos con los que hacemos las guardias, así como con los "adjuntillos" que terminaron la especialidad en mayo. De todos ellos quisiera destacar a uno, no por ser el mejor (no me compete a mi entregar títulos de mejores y peores compañeros), sino porque se va del servicio y lo voy a echar mucho de menos: mi muy apreciado Eduardo Izquierdo.
En "las camas" he realizado mi primera paracentesis, que ya era hora; he atendido a vecinos de mi pueblo que llegaban 'cascados' y asustados (qué bueno es ver una cara conocida), a pacientes de mi cupo del centro de salud, a otros que ya he atendido con anterioridad en urgencias, a gente muy variada. Está siendo una rotación muy provechosa y. además, la segunda quincena del mes me acompaña un co-erre que, aparte de buena persona, es compañero del centro de salud (puerta con puerta). 

De las guardias de septiembre hay mucho que contar pero ni es tan interesante desde el punto de vista literario ni es el lugar para ello. Sólo destacar dos o tres cosas. Una, que me han encasquetado todas las guardias del mes en una quincena, y además venía de hacer dos guardias en los últimos 4 días de agosto; en total, 7 guardias en 20 días (copón, copín y copete...). Eso sí, esta segunda quincena, sin ninguna guardia a la vista, me permitirá adelantar la reforma del piso que compré en diciembre, estudiar un poco más de lo que venía estudiando, actualizar el blog, volver a ver a gente a la que ya echaba de menos y, entre unas cosas y otras, DESCANSAR. Otra de las cosas a destacar es que mi querida "G" y yo hemos encontrado un caso muy interesante para el próximo congreso regional de MFyC. Y ya para terminar, las guardias de este mes me han permitido refrescar el manejo de algunas patologías y algunas técnicas qeu había olvidado parcialmente y eso siempre es estimulante. También he podido conocer a muchos de los R1 con los que aún no había coincidido y hacer de humilde "maestro", ayudando en lo que se puede. Y la tercera cosa que quería resaltar, mi segunda guardia de UME que en realidad fue la primera y estuvo genial. Una experiencia más.

Que estoy muy agustico, en resumen, y que espero que todos estéis bien. Sois ya muchos los que me habéis pedido que no de carpetazo al blog y por vosotros, aunque también por mi salud mental (bendita terapia literaria), prometo volver a la de ya  ;)

4 de agosto de 2011

Volver de vacaciones (Una de cal y otra de arena)

Que tu primera guardia de agosto caiga en martes no es malo. 
Al fin y al cabo no es lunes, ese día con nombre de mal presagio.
Al fin y al cabo es agosto y Murcia parece estar vacía.

Que seáis 5 residentes (tres R1, un R2 y un R3) y vengan doscientos y pico pacientes no es raro; que vayas bien toda la tarde, con una demora aceptable -menos de 2 horas desde que llegan hasta que los atiendes- en la franja horaria de mayor asistencia, eso es lo raro.

Que sólo haya 3 adjuntos y un cuarto en recepción, no es raro. Que, habiendo un R3, el R2 tenga que actuar como "R mayor", eso es raro y no vaticina nada bueno. Sobre todo cuanto te enteras de que en el segundo turno de la noche (4.30-8.00h) sólo estáis un R1 y un R2 (tú). 

Que te vayas a "dormir" casi a las 2.00h en vez de a las 1.00h, que pases sólo 2 pacientes a los compañeros del primer turno, que te "re-enganches" a las 4.30h y te pasen 12 pacientes para dos residentes ("pase de la muerte"), teniendo tú que recepcionar a los que vayan llegando... mala cosa: ves que los pacientes que pasaste y eran altas seguras aún están allí; que los pacientes que te han pasado están "jodidillos" (oncólogo dixit); que casi no puedes dar altas; que faltan analíticas; que el estudio está incompleto; que la evolución favorable ya no es tan favorable; que de pronto hay que cursar tres ingresos; que la madrugada calurosa, pegajosa y asténica se tuerce y estás deseando que baje al adjunto para que eche una mano a los dos residentes que andan como locos por urgencias, de un box a otro, del control de enfermería al despacho médico y de vuelta al teléfono para localizar a los huidizos celadores; en fin, una locura.

Que sean las 8.00h y, como no vas a librar la guardia, te quedes media horica para dar un par de altas, cursar otros dos ingresos y pasar sólo un pacientes a los adjuntos que llegan a las 9, eso es ¿raro? Creo que no. Que le pregunten a mi co-R y compañero del centro de salud, el gran 'D.F.G., otro abonado al club de los que se van a dormir una hora después y se van a casa siempre tarde.

Anécdota negativa: Miro el reloj y son las 9.15h (¡ya llego tarde a Cardio!). Le digo a un adjunto que le voy a pasar una paciente que me han dejado los del primer turno, que no la conozco bien pero que está aquí desde la noche, que se le ha resuelto la hiperglucemia que acabó en hipoglucemia (último glucométer a las 8.50h,) pero que cuando he ido a darle el alta le he notado el pulso irregular, le he pedido un ECG y ha salido una FA previamente no conocida; y que el adjunto te eche una bronca monumental por no haberle dado el alta "hace dos o tres horas", eso sí que es raro. O al menos a mi me lo parece. Y me cogí tal rebote que libré la guardia que (por conveniencia propia) no pensaba librar, jurando y perjurando que, a partir de ahora, mi hora de salir es sagrada y no le regalo un puto minuto al hospital: las excepciones las hago con los pacientes, no con el hospital, y si algún día me quedo más tiempo del estipulado será por los pacientes que estoy viendo y no por necesidades del servicio.

Conclusión: No todo es tan malo como lo pinto. Los adjuntos de mi guardia me felicitaron por haberme portado "like a champion" (ML dixit). Y la gente (me refiero a mis compañeras médico-enfermeriles) dice que me queda mejor el pelo corto "de persona" que la melena-greñas-de-loco que llevaba hasta la fecha. Y es que, de una forma u otra, quien no se consuela es porque no quiere.

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Bienvenidos de nuevo. Agosto en Cardiología promete ser interesante... como poco.

9 de julio de 2011

De miel y sal

Que su reino no es de este mundo
Y el mío tampoco
Buscadme en el fondo del mar
Y me hallaréis como poco
Cautivo en la tempestad de una boca
Que con mi lengua inundo:
Lunas de miel y sal

Playas de Bolnuevo.


PS: Sabadeando en Lorquí City tras una semana de desconexión junto al mar. Enciendo el móvil: 13 llamadas y 6 mensajes. Tomo nota mental para excusar mi lejanía respecto al radio de acción del satélite de turno. Apago el móvil en 3, 2, 1.