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14 de octubre de 2008

La firma invitada (IV): Dr Julio Bonis

La firma invitada de hoy es el Dr. Julio Bonis (R4 de MFyC), ya "conocido" por los asiduos de esta bitácora virtual; al cual mando un gran saludo y le agradezco los textos y comentarios que, desde él, llegan a este humilde blog.

Os dejo con el artículo:

-- ATANDO CABOS --.

Una de las cosas que nos acostumbramos a hacer los médicos (y en especial los que nos dedicamos a la medicina de familia) es a "atar cabos". Es decir, coger un dato de aquí y un comentario de allá, aparentemente no relacionados pero que hacen que se nos encienda una señal de alarma: "aquí pasa algo raro".

Leo un par de noticias:

- Hacia el oro mundial en pupitre por habitante:
Poner en marcha facultades de Medicina se ha convertido en un deporte nacional. Sólo el año pasado se aprobaron cinco nuevos grados (ver noticia): tres en Cataluña (Universidad Pompeu Fabra, Universidad Internacional de Cataluña y Universidad de Gerona) y dos en Madrid (Universidad Rey Juan Carlos y Universidad Europea de Madrid). En un curso se ha pasado de 28 a 33 centros académicos con el miedo al déficit general de médicos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) como telón de fondo, y en contra de las recomendaciones de los representantes de la profesión. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, en este terreno España se dirige precipitadamente hacia el oro mundial en pupitre por habitante, subiendo cada año en el ranking europeo de manera vertiginosa.

En otras palabras: el objetivo de los políticos es fabricar más médicos (se supone que ¿faltan?).

- "Mano dura":
El subdirector de Ordenación Profesional también ha lanzado un mensaje a los residentes. Sanidad -ha dicho- tendrá "mano dura" contra la recirculación del MIR en el sistema: "En un momento de déficit de profesionales no nos podemos permitir que haya tantos cambios de especialidad. Vamos a intentar frenar esta tendencia aplicando la norma de manera estricta".

En otras palabras: el objetivo de los políticos es decidir qué especialidad tienes que hacer. Si coges una especialidad y ves que no te gusta (o que pagan mal, o que no hay trabajo) y decides hacer otra, su trabajo es ponértelo difícil. ¿Se supone que es porque faltan médicos?

- Cosas que no entiendo de la consejería de sanidad de madrid
Eso es lo que me lleva a no entender nada de su comportamiento actual. Cientos de profesionales eventuales de nuestro sistema de salud no saben a día de hoy si seguirán trabajando el mes de Octubre o no. Gente de más de 30 años, licenciados en Medicina y Cirugía, que han pasado el examen MIR, han hecho una residencia de 4 ó 5 años y que han tenido que sufrir contratos totalmente precarios ven como colegas dedicados a la gestión y a la política no expresan ningún sufrimiento al ningunearles.
No digo yo que no lo sientan, pero desde luego no son capaces de expresar ningún sentimiento de solidaridad. Quizás la crisis obligue a recortes, pero uno espera que antes de que le den una patada en el culo al menos tengan la dignidad política de explicar la necesidad de los recortes.

En otras palabras: desde la consejería se han mandado órdenes de no renovar los contratos temporales (son la mayoría de los contratos que ofrecen a los médicos jóvenes cuando terminan su especialidad). Se esperan despidos (bueno, en realidad no renovaciones) de cientos o miles de profesionales sanitarios en la comunidad de Madrid (incluidos médicos y enfermeras). Despidos que afectarán a los profesionales más jóvenes (que son los que tienen los contratos temporales). La razón es que falta dinero (ya se lo gastaron todo antes de tiempo que para eso son "buenos gestores").


Y de los "antecedentes personales" sacamos este otro síntoma:

El Gobierno dejará ejercer a los foráneos sin homologación
A la espera de modificar el proceso de homologación de títulos de especialistas, la Administración prevé dejar ejercer a médicos foráneos que no han superado el trámite actual como recurso contra el déficit de personal. Según Educación, lo disponen la LOPS y el decreto MIR.
La Administración quiere dar una posibilidad para incorporar a los médicos foráneos con título de especialista no homologado al sistema sanitario público (ver noticia) ante el reconocido déficit de médicos que padece el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Diagnóstico: Cuando el político dice que ¿faltan? médicos lo que quería decir es que falta mano de obra barata.

5 de abril de 2008

La firma invitada (III)

Continuamos esta sección con su tercera entrega. Esta vez contamos con Julio Bonis, médico de familia y librepensador.

Os dejo con su texto...

"LA PARÁBOLA DEL VENDEDOR DE FELICIDAD"

Inspirada por el Dr. Abenza, hoy traemos a portada una magnífica parábola.

La parábola habla de un señor que cada vez más cabreado discutía con una taquillera:

- "¡Qué vergüenza! ¿Es que aquí nadie me atiende?"
- "Pero mire, que yo no puedo ayudarle."
- "¿Pero como que no? Mire que yo tengo dinero... ¡que yo pago!. Y además el cliente siempre tiene la razón."... decía mientras agitaba su tarjeta de crédito.
- "Pero oiga, es que tengo mucha gente esperando, y a este paso va a empezar la película... si no le importa va despejando la cola que la gente se está impacientando y tengo mucho trabajo."
- "¿Pues sabe lo que le digo? ¡Que le voy a poner una reclamación! ¡Este cine es una vergüenza! ¡Claro, lo que pasa es que solo atienden a los inmigrantes! ¡Y yo soy español!"
- "Pues si quiere ponga la reclamación, pero me despeja la cola que vamos con retraso..."

... el señor cabreado, escribió en la hoja de reclamaciones:

"La señorita de la taquilla, después de estar esperando durante 1 hora en la cola se ha negado a venderme una botella de lejía.".

La taquillera suspiró resignada. Levantó los ojos con desidia e hizo un gesto al siguiente de la cola para que se acercara.

- "Hola buenas tardes. Vaya cola que tienen hoy por aquí ¿eh?".
- "Sí, ya ve. Tenemos fila 3 centrada y fila 20 pero lateral. ¿Cuál prefiere?."
- "No, si yo lo que quería era que me ayudara a reconciliarme con mi mujer. ¿Le doy su teléfono y le llama?"

La taquillera salió de su taquilla y se dirigió hacia el despacho del gerente de los cines. Ya no podía más. Llevaba meses luchando con enormes colas llenas de gente que hacía las peticiones más peregrinas. Botes de lejía, tomates, gente con dolor de muelas... incluso alguno le pedía que le hiciera un masaje en los pies. Los empleados habían intentado convencer al gerente de que aquel cartel en la puerta del cine donde se leía: "Tiene derecho a ser feliz. Pregunte a nuestras taquilleras." no era una buena política comercial.

Pero no había forma. La empresa se había gastado millonadas en publicidad y no podían defraudar las expectativas de los clientes.

La taquillera miró la cara del gerente, miró el botón rojo del pulsador que tenía entre sus dedos. Miró de nuevo al gerente. Miró las colas que daban la vuelta a la manzana de gente en busca de la felicidad prometida. Miró de nuevo el botón rojo. Sintió el peso de los 40 kilos de amonal que cargaba en su mochila. Miró los cordones de sus zapatos.

Entonces y sólo entonces apretó el botón.

2 de abril de 2008

¿Trabajar o no trabajar? He aquí la cuestión...

En el magnífico blog del Dr. Julio Bonis,se puede leer lo siguiente:
"¿Quién dice que faltan médicos?
Soy ginecóloga y obstetra, con muchos años de estudio y trabajo encima. Me ofrecieron el otro día en Barcelona, hacer guardias diurnas en un hospital. Me pagaban 15 euros la hora. Yo tenia que pagar 9 euros la hora (precio de oferta) a una niñera para que se quedara con mi bebé. Concluyendo, que "al bolsillo" sólo iban 6 euros!! (3 menos que la niñera). [Así que renuncié a la oferta de trabajo y] Me quedé en casa con mi hijo!!".
Ante tal testimonio, una persona comenta:
¿Y estas anécdotas las conocen los políticos que gestionan la Sanidad española? ¿Y luego se asusta la gente cuando los estudiantes de Medicina comentamos irónicamente que tenemos que aprender idiomas para largarnos de aquí y que ellos deberían ponerse a estudiar polaco?
Otra persona dice lo siguiente:
lo que yo creo es que no por ser médico tienes que tener ventaja sobre el resto de los mortales a la hora de tener hijos... yo creo que ese problema lo tenemos todos...
----------------------------

No se trata de tener o no tener ventaja a la hora de tener hijos por ser o no ser médico. Y tampoco se trata de tener o tener ventaja a la hora de cuidarlos, que es de lo que estamos hablando.

Lo que ocurre es que es demencial que alguien pase 6 años de carrera (como mínimo) + un año de preparación MIR + 4-5 años de especialidad (en total, 11-12 años estudiando) para luego encontrarse con que su sueldo, lejos de lo que la mayoría de la población cree, no le da para cosas tan importantes como el cuidado de sus hijos cuando tiene guardia por la noche.

Tampoco estamos hablando de guarderías diurnas; ahí el problema lo tenemos todos los/las trabajadores que no tenemos la enorme suerte de contar con una familia cerca (léase padres/abuelos) para cuidar de nuestros hijos durante el día y/o la noche. La escasez de plazas (públicas) de guarderías, jardines de infancia y ludotecas es algo generalizado en este país; y el precio de la mayoría de las privadas existentes es asumible sólo por una minoría de familias.

La cuestión es qeu somos un colectivo profesional que igual qeu trabaja de día, tiene qeu trabajar alguna(s) noche(s) cada semana, fines de semana inclusive. Y a esa hora no hay guarderías. A esa hora, si no tienes familiares con los qeu poder dejar a tus hijos, lo único que puedes hacer es contratar a una "canguro". Cuyo servicio te va a costar tanto o más qeu lo que vas a ganar esa noche.

Es decir, esa noche estás trabajando gratis.

Y esto no lo sabe o no lo entiende (o no lo quiere entender) gran parte de la población no sanitaria. Es una pena, pero es así.

Y todavía hay gente que acude a urgencias a altas horas de la noche por una patología banal que no tiene por qué ser atendida en urgencias. Y se queja si se lo dices... incluso tienen la osadía de ponerte una reclamación por recordárselo.

Claro "ellos pagan sus impuestos". Pero parecen olvidar que yo también pago los míos. Y que yo no cuestiono su trabajo y profesionalidad, ni les pongo una reclamación cuando (por poner un ejemplo) no me dan la botella de lejía que le estoy pidiendo al panadero, al carnicero o al pintor o al mecánico... y no me dan la botella de lejía porque ese no es el sitio donde comprar la lejía. Igual que las urgencias de un hospital no son el sitio donde tratar un catarro simple en un paciente, por lo demás, sano; ni donde ver un lunar.

En fin. Hace falta más concienciación y más educación sanitaria. Y, por supuesto, más respeto entre profesionales de todos y cada uno de los sectores y estamentos; porque hay mucha gente que parece olvidar que estamos en una sociedad entretejida en la que si un hilo falla, la tela no se sostiene igual de bien y puede que nos caigamos todos.

22 de marzo de 2008

Publicación en el blog de la Facultad de Medicina

"HACIA UN CAMBIO EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA".
Pincha aquí para leerlo en la fuente original

Szasz y Hollender, teniendo en cuenta el grado de actividad y participación de médico y paciente en su interacción, describen tres niveles o modalidades de relación médico-paciente (o relación médico-enfermo), la clásicamente denominada RME:
  • El nivel 1, de "actividad del médico y pasividad del enfermo", es el tipo de relación que se produce en situaciones en que el paciente es incapaz de valerse por si mismo.
  • El nivel 2, de "dirección del médico y cooperación del enfermo" (o relación paternalista) El médico dirige, como experto, y la intervención adopta una actitud directiva en la que el paciente colabora contestando a sus preguntas, dando su opinión, y realizando lo que se le pide.
  • El nivel 3, de "participación mutua y recíproca del médico y del paciente" (o relación adulto-adulto). El prototipo de relación que establecen es el de una cooperación razonada y consensuada entre personas adultas.
Comentaba el otro día con algunos profesores que el alumnado actual tiende, generación tras generación (o mejor dicho: promoción tras promoción) a desvincularse de la propia Facultad. De tal forma que, muchas veces, el propio alumno desconoce cómo se organiza su Facultad, su titulación, su plan de estudios, sus prácticas. La mayoría del alumnado desconoce lo que su Facultad podría (y debería) hacer por y para él, tanto en materia de servicios académicos como extraacadémicos.

Recuerdo que en mi segundo año de Medicina me convocaron urgentemente a una votación para la elección del Decano. No tenía ni idea de que yo tuviese voz/voto en tales asuntos. Cuatro años después, sé que la Junta de Facultad no es una mera reunión, sino que en ella se tratan temas de vital importancia para el alumnado. De ahí la importancia de que los alumnos estén representados y se vean implicados en la misma; pues son ellos, en última instancia, quienes tendrán que padecer/disfrutar los resultados.

Hace algunos años tuve un profesor de Fisiología Humana (del cual espero que, en unos meses, me imponga la Beca como Licenciado en Medicina) que cambió mi forma de ver la carrera: “Que la universidad pase por ti y que no sólo pases tú por ella”, me dijo y me repitió cada vez que pudo. Quiso decir, a mi entender, tres cosas:
  • Que me empapase de todo el conocimiento y saber posible, no como un “estudiante papagayo” (que estudia y escupe la materia en el examen) sino que aprendiese todo cuanto pudiese, pero que lo aprendiese bien y de forma útil para mi trayectoria profesional y humana.
  • Que no me conformase con aprender Medicina, que aprendiese de todo. ¿Por qué, con qué finalidad? Pues para formarme íntegramente como persona.
  • Que mi paso por la universidad fuese fructífero en cuanto a resultados. Y no sólo académicos, que no siempre dependen de cuánto y cómo estudies una asignatura (existen ejemplos imperdonables -como el acontecido hace pocas semanas- de cómo un profesor, con su examen, trunca las aspiraciones de toda una promoción de alumnos). Sino también extraacadémicos: promover (en palabra y obra) mejoras, cambios, propuestas, soluciones… implicarse en la planificación del curso, en los planes de estudios, etc.
Pasamos nuestra juventud intelectual en la universidad, por ende, es el momento de formarnos plenamente en todas las esferas de la personalidad y de la capacidad intelectual. Ciencia, arte, literatura, política, debate… todo tipo de conocimiento (así como los medios en base a los cuales adquirir este conocimiento) tienen cabida en la universidad pública.

Ésta es la gran asignatura pendiente de la universidad pública: recuperar el papel activo y primordial del alumno como motor de la educación. Esto es lo que pretende el nuevo plan de estudios (la Convergencia Europea).

Volvamos de nuevo al inicio de este artículo, a los modelos de RME, sólo que ahora el médico es el docente, y el paciente es el alumno.

Sabemos que el alumnado es un ente que actúa a expensas del resultado que se le exige; no es un colectivo que piense, prioritariamente, en estos menesteres extracurriculares pero tan o más importantes para su formación como cualquier seminario o clase magistral. Podemos asumir que, ahora, la piedra está en el tejado de los docentes…

¿Sabrán (y querrán) los docentes amoldarse a esta nueva situación o, por contra, seguirán su actual proceder basado en planes de estudios extintos e inoperantes? ¿Se involucrará el profesor en la ardua (y, a corto plazo, desagradecida) labor de implicar al alumno? ¿Y los alumnos, responderán a su nuevo rol –más participativo y exigente- o seguirán “pasando por la universidad? ¿Cambiará la relación contractual de medios, a veces paternalista (y otras veces despótica) hacia un modelo contractual de fines, más cooperativa y lógica entre adultos?

Todos debemos tener clara la siguiente cuestión: el modelo RME nos sirve de ejemplo y de guía a la hora de formar a los nuevos profesionales de la salud. Si la tendencia actual de la Medicina (y la Odontología, la Enfermería y la Fisioterapia) es converger hacia un modelo de prevención, promoción y asistencia sanitaria de cooperación (modelo de relación adulto-adulto); no podemos pretender seguir formando a profesionales de la salud en base a modelos distintos y anacrónicos (paternalismo, despotismo –ya fuese ilustrado o falto de luces-, contrato de medios).

Está en todos nosotros el adaptar nuestra labor y nuestro enfoque, como alumnos y como docentes, para que las nuevas generaciones de profesionales de la salud posean la mayor calidad científica y humana posible, en base al desarrollo de todo su potencial [...]

O lo que es lo mismo, alcanzar eso de lo que tanto se vanaglorian las universidades públicas (más bien, sus gerifaltes) y que, muchas veces, poco o nada tiene que ver con la realidad: la excelencia profesional.

18 de febrero de 2008

La privatización ¿al poder?

Leo en el blog de la Facultad de Medicina de Murcia (y hace unos cuantos días lo comenté en el blog del Dr. Bonis) una noticia escalofriante publicada en "Acta Sanitaria":

Se van a abrir en Madrid 4 facultades más de medicina, tres de ellas privadas, gracias a un acuerdo entre los decanos de dichas facultades y Esperanza Aguirre.

El análisis del Dr. Bonis es el siguiente...

La razón esgrimida por los políticos es que "faltan médicos" y por tanto hay que "fabricarlos"...
Al margen de que se tarda entre 10 y 12 años en formar a un médico, lo primero que habría que plantearse es: ¿Cuántos médicos hacen falta? y consecuentemente ¿Faltan médicos?.

No hay forma fácil de responder a la primera de las preguntas, pues ahí todo depende. Depende de las espectativas sociales y depende del sistema sanitario que uno quiera tener.

En general un sistema sanitario donde prevalezca la alta tecnología y la superespecialización necesitará más médicos (pues el médico será poco polivalente y estará mucho más polarizado, por dedicarse solamente a una tecnología concreta o a tratar una patología muy concreta). Será además un sistema más fragmentado y mucho más caro.

Un sistema sanitario donde prevalezca la medicina general (baja tecnología) y la prevención primaria, requerirá menos médicos (gracias a la polivalencia). Será además un sistema más integrado y más barato. Por supuesto, al no estar orientado a la alta tecnología la accesibilidad a estos servicios será menor (resonancia magnética, cirugías de última generación, transplantes multiórgano, técnicas de fecundación in vitro, etc, etc...)

A la hora de decidir el tipo de sistema lo racional sería elegir aquel que ofrece mejores resultados en salud (es decir, que ofrece más salud a la población). El coste debería considerarse en segundo plano (siempre que seamos conscientes del coste y estemos dispuestos a aceptarlo). Pero en general la gente valora mucho su salud y está dispuesta a gastar en ella.

Las estadísticas indican que un sistema donde la atención primaria sea predominante obtiene mejores resultados en salud (independientemente del coste) que un sistema hiperespecializado e hiperfragmentado, en términos globales. Los indicadores de salud de USA (ejemplo de sistema hiperespecializado) comparados con los de otros paises (UK, Cuba, España) así lo atestiguan.

Pero volvamos a la pregunta original... ¿cuántos médicos hacen falta?. Como es difícil de saber, una forma de aproximación puede ser compararse con países de nuestro entorno y ver si "estamos a la altura". Si tenemos menos médicos por 100.000 habitantes que nuestros vecinos se puede 'suponer' que nos faltan médicos (aunque como digo siempre puede defenderse que lo que pasa es que al vecino le sobran porque tiene un sistema sanitario mal organizado).

Así que vamos a compararnos con otros paises a ver que pasa...

A través de la oficina europea de la OMS podemos acceder a muchísimas estadísticas de gran utilidad. Entre otras cosas el número de médicos por 100.000 habitantes:

España... 320
Polonia.. 220
Suecia... 310
UK....... 210
Portugal. 330
UE....... 320

Como podemos ver estamos por encima de la media. Por encima incluso de paises como Reino Unido y Suecia (paises más desarrollados que el nuestro y con sistemas sanitarios donde la Atención Primaria tiene más peso) e incluso por debajo de Portugal (a donde curiosamente siguen emigrando médicos españoles).

A la vista de estas estadísticas parece claro que la consigna de "faltan médicos" no parece demasiado cierta. Podrán estar mal repartidos, o mal pagados, o trabajar poco... pero faltar lo que se dice faltar.

Veamos ahora otra estadística interesante. ¿Cuánto se gasta cada uno de estos países en sanidad?. Para calcularlo, y puesto que la riqueza de cada pais es distinta, lo haremos en base al porcentaje del producto interior bruto que dedica cada uno:

España... 7,5
Polonia.. 6
Suecia... 8,8
UK....... 7,5
Portugal. 9,5
UE....... 8,2

Soprendentemente Portugal es el que más gasta. No tan sorprendentemente Polonia es el que menos. España gasta el mismo porcentaje que el Reino Unido.

Ahora, aunque sobre-simplificando puesto que el gasto sanitario no se va solo en salarios a sus profesionales, vamos a dividir, por curiosidad, el porcentaje de gasto entre el número de médicos por habitante (a ver a cuanto toca cada médico del "pastel"). Este es el resultado:

España... 0,02
Polonia.. 0,03
Suecia... 0,03
UK....... 0,04
Portugal. 0,03
UE....... 0,03

Es decir, España es el país donde menos "pastel" toca por cada médico (menos incluso que en Polonia cuando ajustamos por gasto sanitario) y Reino Unido donde más. Esto concuerda un poco con el hecho de que según las estadísticas el médico español está peor pagado que en otros paises como Portugal, Suecia o Reino Unido.

Tras un análisis sencillo (al alcance de cualquier político que sepa navegar por internet) la tesis de "faltan médicos" empieza a tambalearse.

Entonces... ¿por qué ese empeño por fabricar más médicos? ¿por qué ese empeño en aumentar las plazas MIR pese a que el año pasado quedaron casi 200 plazas vacantes sin cubrir? ¿por qué ese empeño en traer médicos de otros paises menos desarrollados que el nuestro? ¿por qué los distintos gobiernos permiten ejercer a médicos como especialistas sin el título homologado?

A mí solo se me ocurre una razón: la pasta.

En primer lugar la pasta que van a sacar las universidades privadas que ofrecerán estudios de medicina (la matrícula más cara de todas las carreras universitarias).

Y en segundo lugar, y no menos importante, la pasta que pretenden ahorrarse saturando el mercado laboral de médicos. Más oferta significa caída de precios y, ésto, los políticos lo saben muy bien: Lo hicieron con los albañiles y los camareros (y ahora tenemos una crisis del sector de la construcción y la mayoría de camareros son inmigrantes a los qeu se les paga menos)... Y ahora también quieren hacerlo con nosotros.

Por otra parte, las élites, mediante la privatización de las facultades de medicina consiguen algo más: que sus hijos puedan hacer la carrera de medicina independientemente de sus notas. Como en las facultades de odontología y fisioterapia privadas, también en las de Medicina todo será cuestión de pasta y no de mérito.

¿Para cuando la misma política para los arquitectos, notarios, pilotos de avión y controladores aéreos?... Notarios deben faltar muchos, a vista de lo que cobran...

Reflexión: Este problema se veia venir, estaba claro que mucha gente con poder no veia aceptable que el hijo de un banquero o de un notario no pueda estudiar medicina con un 7 y que el hijo de un obrero entre a la facultad con un 8.7 gracias a su esfuerzo (que es lo que ahora sucede). Por otro lado, en este país hace tiempo que tanto la empresa pública como la privada saben que la mejor manera de tener titulados baratos es formar "mucho de todo": médicos, psicologos, arquitectos,enfermeros, maestros...

¿Qué sucederá? Pues que en 2016 volverán a existir convocatorias MIR de 20.000 médicos para 8000 plazas y todos se rasgaran las vestiduras... los hijos de médicos trabajaran en la clínica de sus padres y los hijos de gente de la calle estarán en el paro con un título en la pared.
Lamentable Pero no veo cómo impedir esto...

Fuente: Blog del Dr. Julio Bonis