17 de junio de 2008

Despertares

Y por fin abrió los ojos.

La habitación era muy extraña. El techo y las paredes no existían, y en su lugar giraba despacio una nebulosa blancuzca que acotaba la estancia. No se sentía cansado ni le dolía la cabeza. Pensó que el cansancio, el dolor de cabeza, el de estómago, incluso esguinces y mocos, no tenían ningún sentido. La confusión, sin embargo, sí que estaba presente. Se palpó la piel y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. No era su piel y nunca había dejado de serlo, pero la sentía extraña como un recuerdo olvidado que aparece sin motivo. Quiso explicarse a sí mismo las diferencias que encontraba en su “nueva” piel, pero parámetros como suavidad, dureza o temperatura no era capaz de entenderlos en ese momento.

Un lento vistazo a la sala le introdujo de nuevo en un mundo tan real para él como lo habían sido los sueños mientras soñaba. Se levantó y no podía asimilar su estatura, ¿era más alto de lo que pensaba? Ni siquiera lo sabía. Sus movimientos eran extraños, se sentía muy rápido, explosivo. Se sentía capaz de recorrer 100 metros en un segundo, pero no era capaz de saber lo que eran 100 metros, pues las referencias que podía tomar no las procesaba con claridad. Superando un inexistente vértigo residual decidió avanzar un par de pasos. El concepto de suelo le parecía un sinsentido y en su lugar estaba la misma nebulosa blanca que lo rodeaba todo. El blanco se concentraba rápidamente poco antes de apoyar el pié sobre el pálido vacío.

Un pitido estridente comenzó súbitamente a penetrar en su cerebro. Sus manos taparon mecánicamente unas orejas que no existían. De un deseo inconsciente de tener orejas, éstas brotaron de su cabeza. Con este hecho no disminuyó su confusión ni el pitido. Quiso comprender el significado del pitido y éste se tornó en palabras que entendía sin llegar asimilarlas. Quiso asimilar estas palabras y encontró su significado.

-Todo está bien. ¿Me comprendes? Todo está bien. ¿Me comprendes?

Había podido descifrar un lenguaje que se le antojó tan primordial como su infancia. Antes incluso que eso. Existió antes que su borroso nacimiento, que la formación de las estrellas y que del bing-bang que creía haber estudiado en la universidad. Quiso responder al pitido que ahora era voz y para ello usó palabras que le resonaban a ruido molesto.

-¿Quién me habla? No comprendo nada, ¿dónde estoy?

-Ahora eres realmente tú. Has sido objeto de un sueño dirigido. Así eres tú.- le respondió la voz.

Quiso saber de dónde procedía esa voz, quiso situarla pero todavía no entendía muy bien las nuevas dimensiones del espacio. La voz contestó a sus deseos.

-Necesitas abrir los ojos para poder ver. No puedes ver nada si no abres los ojos.

Era consciente de la apertura de sus ojos pero no veía más que la nebulosa blanca que giraba a su alrededor. Quiso ver más y la sorpresa le hizo caer al repentino suelo. Dónde antes no había nada, ahora se formaba un mundo completo. Veía una habitación, veía objetos, veía personas, veía ventanas, y a través de ellas, veía cómo la nebulosa iba desapareciendo velozmente en la lejanía, salpicando en su retirada estructuras que parecían edificios. Las personas que le rodeaban le resultaban tan familiares como extrañas, pero no pudo contenerse a correr a abrazar a una en concreto, una que repetía emocionada “¡Sefrén, Sefrén!”.

-¡Mamá! ¿Qué me ha pasado? -dijo abrazándola.

La voz que le había guiado en su nuevo despertar se adelantó a la respuesta de su madre.

-Hola Sefrén, soy Menquer, el responsable del proyecto. Has sido sometido a un sueño dirigido en el que hemos creado para ti un mundo ficticio. Ese mundo no existe en realidad, era injusto y cruel. Ahora puedes estar tranquilo. Creerás haberlo vivido 60 años, pero realmente has soñado durante unas pocas horas. Por favor, cuéntanos tus experiencias en el sueño.

-¿Sefrén es mi nombre? ¿No es Juan Carlos, mamá?

-Te llamas Sefrén, hijo mío.- respondió la madre sin dejar de abrazarle.

-Antes de explicarles aquel mundo quiero comprender éste de ahora- exigió a Menquer, al cual empezaba a recordar con más nitidez.

-El mundo real, en el que nunca has dejado de estar, es justo. No hay enfermedades. Te construimos para el sueño un mundo imperfecto por error. Ya has despertado. Todos las personas somos iguales y nadie te oprimirá. Puedes estar tranquilo, lo importante es vivir, pues hay medios para todos. En unas pocas horas serás plenamente consciente de todo lo que te rodea, ahora es normal que te sientas un poco confuso.

-Entonces, ¿no soy Juan Carlos?, ¿no soy el rey de España?

-No existen los reyes, Sefrén,- continuó Menquer-. Cuando asimiles de nuevo la realidad verdadera, comprenderás que es ilógico que una persona disfrute de ventajas con respecto a otras. Creamos un universo demasiado extremo para ti. En ese mundo pudiste ver mucho sufrimiento, pero cálmate, ha sido un sueño.

Ahora se sentía un idiota por haber pensado que toda su vida soñada podría haber sucedido realmente. Un idiota absoluto. ¿Cómo demonios hubieran aceptado aquello sus presuntos congéneres?, ¿cómo podía ser que él no se hubiera dado cuenta de la sinrazón que suponía tamaña diferencia social sin justificación? Y lo que era más frustrante, ¿en ningún momento sospechó de lo inverosímil que era un mundo en el que podías hablar a tiempo real con una persona que se encontraba a miles de kilómetros usando un aparatito con una antenita?

Visto en: Sueño - Una de zarandajas

2 comentarios:

Mohammed dijo...

Te dejo aquí el dialogo de un fragmento de la peli "los caballeros de la mesa cuadrada" de los Monty Python:
Reparto:
A) rey Arturo.
B) campesino.
C) campesina.

B) - Me opongo automáticamente a que me trate como a un inferior.
A)- Porque yo soy rey.
B)- ¿Con que rey eh? ¿Cómo lo consiguió? Explotando a los trabajadores, aferrándose a un dogmatismo imperialista que perpetua las diferencias económicas y sociales de nuestra sociedad (...)
C)- (Escarbando en el suelo). Aquí hay una basura suculenta. ¡Ahm! (se da cuenta de la presencia del rey). Mucho gusto.
A)- Te saludo buena mujer. Soy Arturo rey de los bretones ¿de quién es ese castillo?
C)- ¿Rey de los qué?
A)- ¡De los bretones!
C)- ¿Quiénes son los bretones?
A)- Todos nosotros, todos somos bretones y yo soy el rey.
C)- No sabía que teníamos un rey. Creí que éramos una colectividad autónoma.
B)- Pues te equivocas, vivimos en una dictadura. Una autocracia que se auto perpetúa y en la que las clases trabajadoras…
C) - ya estamos con lo de las clases
B)- Ese es el quid de la cuestión. Si el pueblo quisiera…
A)- ¡Por favor! ¡Por favor! Tengo prisa buena gente. ¿Quién vive en ese castillo?
B)- Pero las decisiones de ese funcionario deben ser ratificadas en una asamblea quincenal por mayoría sencilla en caso de asuntos puramente internos y con mayoría de dos tercios para asuntos de una mayor…
A)- Silencio, te ordeno que te calles.
C)- ¿Te ordena eh? ¿Quién se creerá que es?
A)- Soy vuestro rey.
C)- Pues yo no le voté.
A)- A los reyes no se les vota.
C)- ¿Entonces como llegó a ser rey?
A) La dama del lago, con el brazo infundado en brillante seda, sacó una espada del fondo de las aguas significando así la divina providencia que yo Arturo debía portar la espada. Por eso soy vuestro rey.
B)- ¡Oiga! Que a una mujer le de por repartir espadas mojadas no es base para un sistema de gobierno. El supremo poder ejecutivo deriva de la voluntad de las masas, no de una absurda ceremonia acuática.
A)- ¡Silencio!
B)- No pretenderá ostentar el supremo poder ejecutivo solo porque una furcia natatoria le tiró una espada.
A)- ¡Silencio!
B)- Lo mismo podría ir yo por ahí diciendo que soy imperador porque una tía me lanzó una cimitarra. Me llevarían al manicomio
A)- (Zarandeando al campesino). ¡Silencio! ¿Te quieres callar?
B)- ¡Ay! Ya esta, la violencia inherente al sistema.
A)- ¡Cállate!
B)- ¡Venid a ver la violencia inherente al sistema! ¡Socorro! ¡Socorro! Me están reprimiendo.
A)- Maldito patán
B)- ¡Cielos que violencia! ¿Habéis oído? Lo que siempre he dicho. ¿Habéis visto la represión? ¿No? ¿La habéis visto?

Dr. Abenza dijo...

Siempre qeu la veo me tengo qeu reír jajajaj

La primera vez qeu la vi fue contigo, en el piso de Salva, durante el experimento de las 24 horas despiertos, de Cronobiología (creo qeu esa práctica son la mitad de los créditos de la asignatura XD). Esta peli la vimos en el 10º periodo de mediciones, entre las 4 y las 6 de la mañana!!!

Qué buenos recuerdos los de aquéllos años, jajjaa.

Un abrazo, hermano.