14 de junio de 2008

Despedida, dulce y amarga despedida...

Compañer@s de la XXXIV Promoción de Licenciados de Medicina. Después de lo de ayer, sólo puedo deciros una cosa: MIL VECES GRACIAS, Y GRACIAS MIL VECES MÁS.

Tenía pensado deciros unas palabras cuando me llamasteis al escenario... para ser sincero, me dejasteis sin palabras (que ya es difícil, ya) y tanto la pobre María, que estaba totalmente desconcertada ("¿Cómo te quedas? Muerta") como yo, no pudimos ofreceros las palabras de agradecimiento que merecíais.

Sólo espero que os gustase mucho el discurso que os leyeron Olga y Diego. Era bastante más sarcástico y, por supuesto, "le apreté" las tuercas al Gómez... pero "los de protocolo" pasaron su "filtro" por el texto y suprimieron esos detalles que para nosotros son tan importantes (aunque para ellos carecen de relevancia y sentido).

Aquí os dejo el discurso que os tenía preparado. Igualmente lo subo a la Comunidad.

PD: El reloj está muy pero que muy guapo. Vaya pedazo de regalo... creo que os habéis pasado bastante, pero en fin, vosotros sabréis. Dice Andrés que es en agradecimiento a las "gestiones" y los esfuerzos realizados por los Representantes del Curso a lo largo de estos años... Pero una cosa os digo: todo cuanto hicimos (y haré, que aún me queda un cuatrimestre para dar guerra), lo hicimos de forma altruista y sin intención de reconocimiento. Es por eso que el detalle se agradece mil veces más. En absoluto me lo esperaba (qué bien callado lo teníais, cabrones).

Mucha suerte. Espero reunirme pronto con vosotros en los hospitales...


CATARSIS: ÚLTIMA CARTA DE JESÚS A SUS AMIG@S.

Hace casi 9 meses se me ofreció la tarea de escribir y leer este discurso. Un pregón que, en estos largos meses, como si de un embarazo se tratara, ha ido creciendo y evolucionando en mi interior, ha ido adquiriendo cuerpo y cada día se parecía un poco más a lo que inicialmente tenía en mente éste estudiante, compañero y colega que hoy está frente a vosotras y vosotros, más feliz que nervioso, aunque parezca lo contrario.

Hubo momentos en que parecía romper aguas de forma prematura y otras veces parecía presentar gestosis, porque la tensión iba en aumento y llegó un día, no hace mucho, en que este discurso pereció antes de ver la luz y llegar a vuestros oídos. Al final, han sido otros los que me han dado el aliento necesario para llegar a término sano y salvo.

Pero, como cualquier gestante, no ha sido hasta romper aguas, en el día de hoy, cuando me han entrado los nervios. Y no me refiero a los nervios previos a un examen oral de Guijarro, compañeras y compañeros míos, me refiero a la inseguridad, a no saber si leería demasiado rápido (para variar), si se me oiría (ya perdí la voz una vez en este mismo escenario), si me acordaría de encender el micrófono. E, incluso, la incertidumbre de no saber, a ciencia cierta, si podría contener la emoción en lugar de llorar como un niño pequeño. Ya sabéis que soy un sentimental de cuidado. Pero es que son muchos años juntos, compartiendo días buenos y días malos, vivencias, emociones, amistad. Aprendiendo de vosotr@s y conociéndoos conforme hemos ido creciendo como futur@s médicos y como personas. Es por ello un orgullo y un verdadero honor representaros a todos aquí arriba en la tarde de hoy.

Pues bien. Sigamos temblando como un flan.

No es el primer encargo de estas características que realizo en estos 6 años, pero está muy claro que el de hoy nada tiene que ver con los anteriores. La verdad es que no sabía cómo enfocar este largo viaje de forma que pudiese resumirlo en pocas líneas sin dejarme en el tintero cuanto os quiero decir. Por ello creo que hay un momento clave que debemos recordar…

Una mañana soleada y calurosa de septiembre de 2002. Chicos y chicas (para ser sinceros: muy pollos todos ellos), conversan nerviosos entre sí. Otros ni siquiera hablan, se quedan en su asiento esperando el devenir de los acontecimientos. Algunos se quedan fumando en el pasillo, arañando unos segundos por si no hubiera descanso en las horas siguientes.

Finalmente, todos se sientan en silencio. Y entonces se ven las caras y se analizan entre ellos (ya por aquél entonces, alguno iba para Psiquiatra). Unos vienen de colegios privados, otros de públicos. Unos vienen “de punta en blanco”; otros con unos simples piratas y la camiseta de un grupo de rock. Unos han entrado sin problema alguno, con notas escandalosamente buenas; otros y otras, han sufrido un poco más: segundas listas, llamamientos, nervios y más nervios, llanto, risa nerviosa y finalmente alegría por conseguir entrar a Medicina. Son todas y todos tan distintos entre sí que sólo tienen una cosa en común: que ya son, oficialmente, estudiantes de Medicina… Aunque, de aquí en adelante, para sus familiares serían “el médico de la familia”, “mi sobrino el médico”, etc. Y para los amigos: “el que siempre tiene exámenes”.

[Texto suprimido: me lo pisó Parrilla]

Han transcurrido 6 años y mil momentos desde entonces. Ahora sois licenciados en Medicina. Dentro de unos meses os enfrentaréis al examen MIR, un penúltimo escollo en nuestro camino para ser médicos y aterrizar en el hospital, hacer guardias de 32 horas y cobrar un sueldo de risa en relación a nuestra formación y nuestra dedicación. De todas formas, recordad que ese es nuestro deseo y la meta de tantos años de esfuerzo, aunque no sé si este pensamiento puede considerarse intento de autolisis o, simplemente, masoquismo.

[Texto suprimido: me lo pisó el Presidente del Colegio de Médicos]

Pensad que dentro de un año os incorporaréis a vuestro hospital. En un año estaréis salvando vidas con tratamientos carísimos y de última generación, viendo resucitaciones milagrosas cada día y, sobre todo, despertando cada día junto a un compañero/a distinto tras una intensa mañana-tarde-noche de sexo salvaje, que no tiene porque ser en una cama cuando hay unos cuartos de lencería superdiscretos en los que no entra nadie…

En fin… sé que es una locura, pero eso se cree la gente que es el día a día de un médico, una vorágine de sexo desenfrenado y vidas resueltas con sueldos enormes y un cafecito entre paciente y paciente….por que es lo que dice la televisión, no??

Ojalá tengáis suerte y sea cierto, mira tú qué bien.

[Texto suprimido: me lo pisó Luisa]

Compañeras y compañeros, a estas alturas de la película, conociendo el final de la misma y habiendo sido protagonistas de mil y una aventuras, tragedias y, por supuesto, momentos felices, no puedo deciros gran cosa que no sepáis ya o que no os haya dicho a lo largo de nuestro duro viaje. Sólo os voy a dar unas recomendaciones, tal vez os sirvan.

- No olvidéis nunca quienes sois y de dónde venís; el trabajo y el esfuerzo que os ha costado llegar a ser médicos. No olvidéis nunca que, a parte de médicos, todos somos también pacientes y necesitaremos un profesional de la salud en algún momento de nuestras vidas. Sed conscientes de que nuestro trabajo es importante gracias a los pacientes, y no al revés. No somos dioses ni aspiramos a serlo.

- Tratad a los pacientes como si os estuvieseis tratando a vosotros mismos, no perdáis el enfoque. No menospreciéis los problemas de los demás porque cuando tú tienes ese problema le das la importancia que se merece. Sed justos con los demás.

- No es conveniente padecer ni sentir lo mismo que el paciente, eso os nublará el enfoque y no podréis ser objetivos. Pero tampoco seáis fríos y distantes, recordad que le empatía es el mejor efecto placebo y un pilar indispensable del tratamiento. Tampoco penséis que los problemas del trabajo se quedan en el trabajo. Sabed que muchas noches no dormiréis bien por los problemas de los demás, pero esas horas de vigilia serán recompensados con un “gracias” por parte del apciente.

- No dejéis nunca de estudiar y de actualizaros. No os sintáis imprescindibles ni creáis que sois los dioses de la sanidad (como algunos de nuestros colegas hospitalarios), somos personas y tratamos a personas.

- Si no sabéis una cosa, preguntad. Si os da vergüenza preguntarlo, preguntad igualmente. La vergüenza y la soberbia son nuestras enemigas. Sed humildes.

Aprended, escuchad, sopesad y justificad cuanto oigáis, veáis y leáis. No creáis nada que no sea del todo cierto y no deis nada por bueno sin haberlo cuestionado, lo diga quien lo diga. Sed críticos y humanos. Buscas siempre el bien del paciente y el servicio a la sociedad. Somos agentes sociales y manejamos un bien muy preciado: la salud.

- Y recordad: Primum non nocere. Es el mejor servicio que le podéis hacer a la sociedad, al menos hasta que aprendamos lo básico para no matar a nadie.

Y por supuesto: sed como sois, que nadie os cambie sino es para mejor. No perdáis la humildad, la sinceridad, la accesibilidad, la credibilidad, la humanidad, la sonrisa y las demás virtudes que os caracterizan.

Mucha suerte para la promoción 2002/2008 de Medicina, compañeras y compañeros, licenciadas y licenciados en Medicina. Ha sido para mí un honor compartir estos años con vosotros. Gracias por todo.

Y gracias por aguantarme una última vez más

4 comentarios:

ABCD dijo...

Muy bueno Dr. Abenza.

Un saludo,
José Miguel.

C. Baños dijo...

Por las frases del messenger he ido siguiendo tu ultimo cuatrimestre, por cierto la ultima semana,... de ordago.
El sabado me alegró mucho ver que todo habia merecido la pena!!
...Que ya vas a dejar lo de ser poeta en paro y te vas a poner a currar...
Me he tumbado en tu divan solo para felicitarte, y darte mi mas sincera enhorabuena,...ahora a disfrutar del veranito!

un abrazo

c.baños

Dr. Abenza dijo...

Hola, Carmen!
Gracias por tu seguimiento; la verdad es que llevo sin verte desde el Día Z (tú ya me entiendes).

Ya veremos qué nos depara finalmente la evaluación... de todas formas, no tengo grandes esperanzas de que se haga Justicia (aunque sea Poética) y acabar limpio de 6º, porque hay una asignatura ahí enquistada... y nos afecta a más de la mitad de la clase.

Pero la vida es breve y el tiempo, limitado; ya me había hecho a la idea de retrasar un año el examen MIR para dedicarme a finiquitar otras cosas más prosaicas como la literatura, la Facultad, en resumen, vivir un poco.

Así, pues, sea lo que sea lo celebraremos!!

Un besazo.
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J. Abenza

Dr. Abenza dijo...

PD: No puedo dejar de ser poeta en paro!! jajaja. A ver si este año hay suerte y me gano un buen Premio; ahora qeu voy a tener más tiempo para pensar y escribir.

Por cierto, en julio estoy en el centro de salud de Lorquí.

Besos.