10 de febrero de 2009

Maltrato social.

Uno hace por olvidarse de ciertas cosas como el tema UCAMvsMedicina. Uno piensa que Murcia es la capital del analfabetismo y la corrupción, la desvergüenza y la mala leche... y de pronto se encuentra conque Madrid, la capital de España, no nos anda muy a la zaga...

Noticia extraída de EL PAÍS, vista en el maravilloso aunque ¿deshabitado? blog de GasteizMutante (La diversidad -funcional- toma las calles). Y entiendo y comparto plenamente su enfado: "¿Cómo se puede ser tan chapucero, cafre, mamarracho y despreocupado?".

He aquí la noticia:
Planos municipales califican de anormales a los discapacitados. El Ayuntamiento revisará todos los mapas de las marquesinas.

"Instituto Nacional de Reeducación para Inválidos", "Hospital de Ancianos Incurables" u "Hospital de Niños Anormales". Así se refiere el Ayuntamiento en los planos que coloca en las marquesinas de los distritos a tres equipamientos médicos y sociales del sureste de la ciudad: el centro de salud mental Fray Bernardino de Carabanchel, la residencia para mayores Gran Residencia y un centro de educación especial. Dichos planos son la contraprestación que ofrece la empresa de publicidad JCDécaux por explotar dichos soportes y vender su espacio a empresas que quieren promocionarse. Es el único pago que recibe el Consistorio, pero aun así, tiene errores como los reseñados.

Pero la culpa de este desaguisado, que adelantó ayer 20 minutos, es compartida, porque la Concejalía de Obras y Vías Públicas revisó los mapas que JCDécaux les remitió antes de colocarlos en las marquesinas. "Sí, es evidente que se pasaron por alto algunos errores", explica una portavoz del Ayuntamiento. "Los planos los empezaron a poner a finales de 2007. Los revisó Vías Públicas cuando estaba integrada en Medio Ambiente. No sabemos si hay más errores de este tipo, así que se comprobarán todos". Hay 200 mapas de este tipo por toda la capital.

Las denominaciones que aparecen en los planos son las que se usaban antiguamente para estos centros. Pero no es que los mapas no se hayan actualizado en décadas, porque
de lo que sí se ha cuidado mucho Obras y Vías Públicas es de que incluyan el Palacio de Cibeles como sede del Ayuntamiento de Madrid.

El Consistorio no quiso ayer pronunciarse sobre si sancionará a JCDécaux. Dicha empresa es la misma que está encargada de colocar y renovar los planos del metro en las marquesinas del exterior de las estaciones. Pero el mapa que exhiben hoy día es el de hace cuatro años. El diseño es anterior al aprobado en el mes de junio por la Comunidad y no contiene ninguna de las paradas ni líneas nuevas".

La empresa encargada de realizar la actualización de estos mapas se merece que le retiren todas las concesiones durante los próximos 300 años. Pero la mayor parte de la culpa, evidentemente, y sin ningún tipo de duda, no es de la empresa encargada de realizar los mapas sino de los responsables técnicos y políticos del gobierno de Madrid encargados de revisar y dar el visto bueno a estos planos.

Todos aquellos que por acción u omisión han permitido que estos planos estén en la vía publica de las calles de Madrid a la vista de toda la ciudadanía, deberían de dimitir inmediatamente, en el caso de tener un poco de vergüenza y de dignidad.

Pero hay más.
¿Por qué esta noticia, acerca del mal uso de la terminología, merece una página en uno de los diarios más leídos del Estado? ¡¡Si ellos mismos, los medios de comunicación, son los que siempre usan terminología obsoleta, denigrante e hiriente para referirse a estos colectivos!!

Hipocresía del 15, señores.

Como bien dice el artículo (no todo va a ser crítica), Inválido y Anormal fueron términos utilizados hace muchos años para referirse a las personas del colectivo, no como insulto sino como palabra técnica 'aceptada' para denominar a las personas con diversidad funcional. Con el tiempo, las organizaciones e instituciones internacionales, y por extensión las estatales, abandonaron esa terminología; por lo que estas palabras, que se habían convertido en insulto, quedaron en desuso y, a día de hoy, a nadie se le ocurre utilizarlas, de forma 'técnica' por su carácter denigrante.

Hoy en día, este mismo carácter hiriente lo poseen las palabras minusválido, deficiente, disminuido, retrasado, etc, y, en cambio, desde las instituciones públicas, los medios de comunicación y demás altavoces se siguen utilizando como si tal cosa, a pesar de que ya existan leyes que las hayan desterrado y sustituido.

Evidentemente, lo ocurrido con los planos del metro de Madrid es extremadamente grave, pero lo que ocurre todos los días en cualquier periódico, radio, señal, etc, es igual de grave. Al menos para quienes nos sentimos insultados.

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PS: Y aún así, siempre recordaré a la 'profesional' (por no decir puta, que queda feo) que me dijo que no podría trabajar nunca, y ahí estuve, muchos veranos en la huerta, a los cuales debo mi pasión por cultivar plantas (a buen entendedor...); o las del cura que me dijo que tenía que "esforzarme, por agradar a Dios/dios", y ahí estuve fino y me salí de la Iglesia para no volver más que cuando me apetece y lo considero oportuno, 'nunca mais' por tradición ni "porque toca"; y así con mucha gente más que fui dejando atrás en el camino con dos palmos de narices...

Mil cosas, mil situaciones... un profesor de educación física me dijo que "no podía" jugar al balonmano, y ahí estuve, demostrando que sí y que, además, lo podía hacer muy bien y mejor que muchos otros (siempre y cuando me respetaran la rodilla, claro), todavía recordará el mencionado profesor el golazo que le metí desde el centro del campo, para escarnio público y gozo propio; "no podía" conducir una moto, y ahí estuve, dando saltos y derrapando cada vez que me podía escapar al campo, dándome hostiazos de campeonato y perfeccionando la técnica... 7 años en moto día sí, día también: Mobyletes, Derbi Variant, Honda, scooter, motos de 125cc, de 250cc, de 600cc... me faltan las de 1100cc (eso para el futuro...). Según otros, "no podía" conducir un coche y me examiné después de 4 prácticas... el día del examen, el examinador me dijo "tú vales pa' conductor del Presidente, nene". A día de hoy, creo que no quedan dudas acerca de mi capacidad de conducción.

Y así mucha gente que pensó que, en mi caso, estudiar Medicina sería una tontería porque luego no podría ejercer. Hoy vuelvo la mirada al pasado reciente y debo dar gracias a mis compañer@s, que jamás me dejaron atrás cuando me vi bloqueado, ni consintieron que me descolgara, y que siempre fomentaron mi pasión por aprender más y más (porque todo es poco) y saber más y mejor que el listo de turno, porque cuando uno habla, debe hacerlo con convicción y razón.

Gracias a los residentes de Familia, Neuro, Cirugía, Anestesia, Neumo, Digestivo, Oftalmo, Neurocirugía, Trauma, Pediatría, Rayos, Otorrino, Maxilofacial, Interna, Gine-Obs, Hemato, Oncología y al resto de personas con/de las que aprendí algo, y que cada día me traían un nuevo reto y me dejaban hacer algo "fuera" de prácticas; me encantó aprender a explorar un útero con trillizos, con sus tres cabecicas como si fuesen gaticos; hacer una ECO renal, hacer tactos rectales, tomar la tensión, hacer fondos de ojo, medir glucemias y ajustar la pauta de insulina, discriminar cuándo sí y cuándo no merece la pena prescribir un antibiótico,; que la silla, la linterna y el martillo de reflejos son bastante más útiles, de entrada, que una TAC de cabeza y cuello; que no hay pregunta absurda sino mal planteada, y que no hay paciente 'sin nada' sino poco tiempo para averiguar lo que tiene...

Gracias a los espléndidos adjuntos del CS de Lorquí y a los del Morales Meseguer, (también aunque en menor cantidad, del Reina Sofía -sobre todo en Dermatología, con el Dr. Ramírez- y de la Arrixaca -sobre todo en Radiología, con el magnífico Dr. Berna-); adjuntos que me dejaron historiar más allá de las 5 historias necesarias para el cuadernillo de prácticas, que me dejaron hablar con los pacientes (alguna bolsa de limones me han regalado... y chupa-chups para no fumar!!), que me regalaron un libro de Cirugía de la Mama (firmado por Aguayo, y que lo tengo en mi estantería de libros 'sagrados'), que me obligaron a ayudar en el quirófano a sabiendas de que -por mucho que me gustase- jamás sería cirujano; que me metieron en el planning de quirófanos como ayudante en las intervenciones, a sabiendas de mis limitaciones y mi desapego cada vez mayor por la Cirugía conforme se acercaba el final de la carrera; que me dejaron aprender que "lo más útil no viene en los libros, se aprende en el día a día", y que lo que para uno es mucho, para otros es poco (como el caso del paciente que se tomaba 4-5 chispines de vino al día... que resultaron ser 2 litros diarios). Y que cuando uno está a punto de morir, vale más estrechar una mano, acompañarlo en su transición y dar ánimos a la familia, que ponerle una vía central y machacarlo con analíticas inútiles y poco piadosas.

Gracias al personal de enfermería, que me enseñó a sacar sangre y suturar; que me enseñaron que los ancianos no son "difíciles", y que agradecen una explicación sencilla y una conversación amable más que un Orfidal a media noche. Igualmente, me recordaron que los problemas de "uno", por pequeños que sean, son importantes. Como el caso del paciente con fallo hepático que le decía a su mujer que le dijese "al médico joven" (a mi) que "la cosa no le funcionaba, que no se ponía firme". Y eso le preocupaba más que su hígado moribundo...

Gracias, sobre todo, a los pacientes que estoica y graciosamente me han "padecido" a lo largo de estos últimos 4-5 años, con/sin piercing, con/sin barba, con bata o con pijama, con carpeta para apuntar o sólo con el fonendo como excusa para verlos y preguntarles qué tal han pasado la noche, con/sin sueño, con/sin beca, con aprobados y con algún suspenso bastante más que injusto que no me permitió acabar cuando me tocaba, pero que no me quitó la ilusión por tratar como humanos (y no como enfermos) a quienes se encuentran en un hospital, por mucho que al catedrático hijoputa de turno el jodiese que "perdiera" 5 minutos y no le acompañase al quirófano ("su" templo)...

He tenido el honor y la suerte de participar en la mastectomía de mi Musa Mayor del Reino; (I love you, baby, sigue así por los siglos de los siglos); en la colocación (mano a mano, la neurocirujana y yo, que "me confundió" con un residente) de una craneoplastia a uno de mis más mejores y jóvenes amigos; de seguir la evolución completa de una chica de 17 años con colitis ulcerosa refractaria al tratamiento habitual; de acompañar en la muerte a mi querido y desaparecido vecino Miguel, amigo y padre de uno de mis mejores amigos, y acompañar a su familia en esa transición; de hacerle 3 RCPs en los últimos años a mi vecino Martín, que murió felizmente en su casa, en su cama y rodeado de su familia (y sus vecinos), tras un mes de ingreso por sepsis de origen comunitaria... tres días antes de mi último examen de la carrera.

Gracias a ellos soy cómo soy. Soy quien soy. Por ellos y con ellos he podido darles "en la trompa" un día tras otro a los detractores de la libertad y de la capacidad de superación... y tendrán que comerse sus palabras dentro de pocos días, cuando al fin sea licenciado en Medicina. Ortuño mediante. Deseoso estoy de pisar el hospital, a sabiendas de lo que se cuece dentro y fuera de sus muros... y añorando volver pronto al mundo académico, investigador y docente... ese mundo que tanto me gusta, del que aún no me he liberado por completo y al que tanto voy a echar de menos...

Porque seis años (casi siete) de trabajo altruista por una Facultad a la que quiero mucho, no han sido en balde. Y eso es de agradecer.

Amén, herman@s.

Y un abrazo, Joaquín. Nos seguiremos viendo en las Comisiones de Calidad, no? Eso cuenta para mi curriculum? jajajaja.

2 comentarios:

Decano de Medicina dijo...

Jesús, alumnos como tú son muy necesarios en nuestras aulas. Sabes que te deseo lo mejor, aunque esto incluya ser algún día profesor en esta tu casa!.

Un abrazo,

Joaquín

J.A.C. dijo...

Alumnos como yo somos unos cuantos, pero la mayoría se van 'perdiendo' a lo largo de la carrera por culpa de otras personas que fueron estudiantes pero no se acuerdan de esa fase de su formación continua.

A mi me costó dos años darme cuenta de que no podía empeñarme en ser the number one ni entrar en el top ten en un sistema que ni me convenía ni me gustaba, es más, era y es un sistema que a los estudiantes como yo (que vemos más allá de los libros, los exámenes y los catedráticos) nos machaca y nos quita las ganas de continuar.

Yo mismo he pensado (y pienso) que si hubiera tenido que aguantar un año más como estudiante, habría acabado en otra Facultad fuera de Murcia.

Me he sentido maltratado hasta la saciedad y siempre he salido muy perjudicado cuando he tenido que defender los intereses de mis compañeros; muchas veces sin agradecimiento alguno... tampoco lo he pedido, pero trabajar de gratis y que encima te hagan 'pagar' no es justo ni bueno. Máxime cuando ves qeu 'otros' que no han abierto la boca, a pesar de que tenían que hacerlo (si no ¿para qué acudir a un consejo de departamento donde se está debatiendo qué hacer con el 80% de alumnos que injustamente han suspendido?) han salido favorecidos y tú has sido el chivo expiatorio, para sorpresa de TODOS tus compañeros.

Inexplicable. Indignante que haya gente ejerciendo que jamás debiera haber sido médico por carecer de los mínimos conocimientos (a pesar de llevar un magnífico expediente), así como de las mínimas aptitudes personales (y mentales), éticas y sociales que exige esta profesión. Y tú, cabreado y quemado, a pasar un año en el purgatorio por capricho y castigo del catedrático de turno...

Hasta que no llegue el día en que la valoración académica responda a la realidad objetiva de lo que la sociedad demanda en los futuros médicos, entonces y sólo entonces será un sistema justo y equitativo. Un sistema donde los "hijos, sobrinos y nietos de" partan en las mismas condiciones que el resto de compañeros. Un sistema donde los "discos duros humanos" que se rigen por la ley del opositor: "hoy me lo estudio, mañana lo vomito, saco un 8 y pasado mañana ni me acuerdo", no sean el modelo a seguir ni el leitmotiv y Gold Standard del academicismo anacrónico, rancio y estanco. Un sistema donde el contacto con la sociedad sea equitativo, justo y fiel a la realidad; y no elitista, aislacionista y propio de una mafia catedrática vitalicia.

Por eso siempre he sido crítico con el profesorado, con las Conserjerías de Sanidad y Educación, con la UM, con el Colegio de Médicos, con los gurús de la Facultad de Medicina y con mis propios compañeros de licenciatura.

Por eso siempre me he mostrado partidario del 'rotatorio' de 6º aparte de las prácticas en cada curso; de las prácticas extracurriculares, de las rotaciones por Primaria y el contacto con la Investigación y la DOCENCIA.

De todas formas, Joaquín, tras esta parrafada sería injusto no reconocer tu labor como docente, como investigador y como Decano. Igualmente, desde aquella mañana en que te convertiste en unos de los dos objetivos de mi pregón (jajaja) y, sobre todo, desde aquella tarde en que me llamaste a tu despacho para saber qué me parecía el proyecto que tenías en mente (y que tan bien has llevado a cabo, a pesar del temporal que nos ha tocado aguantar), desde entonces, sabes que te has convertido en una persona a la que aprecio mucho (muchísimo) y con la que comparto muchos (muchísimos) puntos de vista.

Profesores (y personas) como tú, como Luisa Jimeno, como Juan Berna, Paco Martínez, Javier Moraleda, Miguel Ángel y Ofelia hay muy pocos y son muy necesarios en nuestras aulas, porque te enseñan que no todo son letras y números, y que los valores son muy importantes, que no hay que perder nunca la actitud crítica y constructiva y que JAMÁS hay que bajarse los pantalones ante nadie, por mucho poder que tenga. Y que, además, la humildad debe ser un arma terapéutica y no un escudo ni una excusa.

Me gusta pensar que nosotr@s, las personas, estamos de paso pero nuestras acciones pueden y deben servir para mejorar el presente y el futuro.

Son nuestras acciones y no nuestros nombres los que deberían ser recordados; mejor así, que un nombre no ensombrezca ni desvirtúe ni empañe lo bueno que hacemos en la vida por y para los demás, ayudándoles a crecer y a mejorar, y creciendo y mejorando nosotros mismos en este proceso.

Un abrazo, Joaquín.

PS: Mañana vamos a tener una Junta de Facultad movidita...