2 de marzo de 2011

Incidente crítico.

INTRO.
El cirujano abre la puerta del box de Trauma y 'me indica' que tengo que salir un momento. La paciente a la que estoy explorando me dice que no le importa, que vaya, que ella espera. Le pido perdón por la interrupción y voy a ver qué quiere el cirujano -señor adjunto- de un residente raso con 5 pacientes esperando más de dos horas -se estropeó una de las máquinas de la sal de rayos- para ser dados de alta.


ANTECEDENTES.
La cuestión es que llevo una tarde mala, con dolor de cabeza. El adjunto de cirugía me ha llamado un rato antes por teléfono y me ha preguntado de muy malas maneras por qué no he cursado un preoperatorio de un paciente por el que lo he avisado. Respiro hondo. Le digo que hasta que ellos no den el visto bueno para la cirugía no lo voy a cursar, que si no hay indicación quirúrgica no hay necesidad de hacerle una analítica "porque sí". Ellos insisten en que "a nadie se le niega una analítica, se la hacéis a todo el mundo". Insisto en que cada cual tiene su criterio y que yo no voy a pedir una analítica si no está indicada, y que la indicación la tienen que verificar ellos.

Todo esto viene a colación de un paciente joven que acude por dolor anal y que, con antecedentes de crisis hemorroidales, se niega a ser explorado porque está convencido de que lo que tiene ahora es lo mismo de siempre, aunque finalmente comprende que si no lo exploramos, difícilmente podemos "atinar con lo suyo". Le transmito que durante la exploración he objetivado un bultoma en rafe (región perineal) que parece extenderse a las vecindades del ano. El bultoma está rojo, caliente y algo duro pero fluctúa a la presión: un absceso perianal, de libro. El paciente tiene febrícula. Así que aviso a los cirujanos para que lo valoren y decidan si operan o si dan el alta con tratamiento médico (dos semanas antes habían decidido dar el alta a un paciente idéntico, con peor estado general, al que no le sirvió de nada el pinchazo para la analítica). A todo esto, ya había iniciado profilaxis antibiótica 'por si las moscas' .


ESCENARIO.
Cuando bajan y ven la historia en su casillero, se indignan por no tener hemograma ni coagulación antes de llamarlos; de hecho, ni siquiera leen la historia clínica y la única pregunta que me habían hecho por teléfono es si tiene leucocitosis. En fin, la cuestión es que bajan a Urgencias y me buscan para "enseñarme" qué es un abseceso perianal para que -y cito textualmente- "no los vuelva a llamar por una crisis hemorroidal". (A todo esto, ellos ya bajaban con informes previos del paciente referentes a consultas previas por este motivo, así que bajaban convencidos de que se trataba de eso y no de un absceso. Sin ni siquiera haber visto al paciente. Y conste en acta que esto no es lo habitual en los cirujanos de mi hospital, muy buenos profesionales).

Cuando entramos al box de cirugía, les presento al paciente, le pido que se baje los pantalones, les enseño la lesión y les voy recitando lo anotado en la historia clínica referente a la exploración (bultoma... rojo... caliente... fluctúa... fiebre... tacto rectal normal...). A continuación, el adjunto explora de nuevo al paciente mientras me va mirando de reojo y me imparte una lección magistral sobre el absceso perianal (¿?). Con dos cojones como dos camiones. Le pregunto si dan el alta o si van a intervenirlo, me dicen que van a operar, así que indico al enfermero que ya puede cursar el preoperatorio y el ECG que había pedido una hora antes:

- ¿Ah, que lo tenías pedido y no lo has cursado? Qué forma de perder el tiempo. Mariano (nombre ficticio del residente que los acompaña), más vale que no se te peguen los errores de la puerta (de urgencias)

- Mayor pérdida de tiempo es tener que hablar con tres personas distintas para que valoréis un absceso perianal y que bajéis cargados de informes, empeñados en que son hemorroides, que me saquéis del box, que no leáis la historia y que encima me dejéis por tonto delante del paciente.


REFLEXIÓN.
Aún no sé cómo salí de esta. Ni me contestó; y menos mal, porque ya estaba a la que salta y no sé si hubiera podido decir algo de lo que más tarde pudiera arrepentirme. Por suerte, tanto el residente como el enfermero me hacían señas para que no contestara al cirujano, que lo dejara pasar. Y no soy de dejar pasar las cosas cuando me tocan la moral pero, no sé si por cordura o por cansancio, les di las buenas tardes y las gracias por bajar a valorar a "su paciente". Yo continué viendo a los míos.

Me acerqué a ver al paciente un rato antes de que lo operasen y me dio las gracias (inmerecidas) por tomarme interés aunque no fuera "mi paciente". Le dije que no, que aquí no hay dueños, y que lo de antes era una forma de hablar fruto del clima de tensión. Que sentía mucho el lamentable espectáculo. Él me dijo que me había portado muy bien y que ojalá los cirujanos lo hubieran atendido con tanta humanidad el resto de veces que había consultado en Urgencias.

A mi todo esto me dejó con un mal sabor de boca. Un sabor agridulce. De todas formas, tengo que aprender a moderar mi reactividad frente a situaciones como la descrita. No ya por mi sino por mis pacientes, que no tienen ninguna culpa.


PS: Va por ti, Juanjo. Un 2-0 en una guardia...

11 comentarios:

Mike MC dijo...

Buff, qué miedo me da empezar la residencia... qué miedo!! ¿Suelen ser habituales estas cosas Jesús? :-(

J.Abenza dijo...

En absoluto, Miguel, pero los roces son normales entre personas que trabajan bajo presión. Y so es lo que sucede en urgencias: la presión asistencial es grande y uno, a veces, roza con algunas personas que por su forma de ser (o de trabajar) no facilitan que la cadena de personas funcione de forma equilibrada.

De todas formas, insisto, el Morales es un hospital estupendo para trabajar: por tamaño, por las personas, por la docencia.

academico dijo...

En mi hospital tampoco es que traten a los residentes de la mejor de las maneras, la verdad...

Creo que los adjuntos se lo tienen demasiado creido...

pepe marcos dijo...

Como siempre Jesús, tengo que felicitarte por tu interesante y reflexiva entrada. Antes de intentar analizar lo que has relatado, me permito una licencia: hasta las peores apendicitis gangrenosas con peritonitis pueden tener leucopenia (máxima que aprendí siendo adjunto de Urgencias del H. General de Albacete de un veterano y casi vetusto cirujano, algo ido pero muy "práctico" en las evaluaciones urgentes. Realmente lo que comentas es un incidente crítico, pero, la desgracia es que se solamente para tí. Intentaré ser aséptico y constructivo y te diré que conozco a algunos de tus adjuntos quirúrgicos: parte de ellos eran ya adjuntos de Cirugía en la Arrixaca en mi época de residencia y otros eran residentes de mi quinta o posteriores. Como bien dices, estimo que el nivel de los mismos en el Morales es bueno, pero, desgraciadamente, alguno o algunos mantenían, desde R1, esa actitud altiva, de superioridad e incluso chulesca que tienen los "especialistas quirúrgicos". Independientemente de estas consideraciones sobre personas, lo que es más evidente que todos debemos de centrar nuestra atención en los pacientes, máxime en urgencias donde un porcentaje alto están claramente sufriendo, y dejar de lado tanto las lecciones magistrales como los ententes poco cordiales entre profesionales sanitarios. Creo, sinceramente, que actuaste bien y conforme a tus principios y, desde luego, si no es necesario, para que pedir por pedir pruebas prequirúrgicas. Pinchazo, gasto y molestia innecesaria para nuestro sistema sanitario como para nuestros pacientes. No obstante, y viendo lo positivo como bien sabes que me gusta hacer, yo me quedaría con el agradecimiento y el reconocimiento de ese paciente "preoperado". Un abrazo.

Mike MC dijo...

Aunque sean cosas aisladas debe ser lo peor que te traten así cuando tú lo único que has hecho es intentar hacer tu trabajo lo mejor posible. Encima se supone que estas aprendiendo, a la gente se le va la cabeza demasiado.

Yo me planteo con fuerza el Morales, es una de mis primeras opciones. Lo mismo nos vemos por ahí :-)

J.Abenza dijo...

@MikeMMC, será una gran elección por tu parte.

@Pepe, gracias por tu aportación. La verdad es que gente "altiva" la hay en todas partes, no sólo en las quirúrgicas, pero suele ser con éstos con quienes más chocamos. No sé si es que tienen una visión de la Medicina más pragmática o qué será pero, desde luego, lo que no acepto es que nadie me imponga su criterio (sin razonar) y máxime cuando al paciente lo llevo yo.
Un abrazo!

J. dijo...

suscribo a Mike MC... como R0 me asustan estas cosas... todos sabemos que no es en "El Morales" porque e todos lados cuecen habas... tendremos que aprender mucho y muy rápido...
excelente entrada.

PaMi89 dijo...

Madre mía, con historias así a mí me pasa igual que a Miguel, que da miedo empezar la residencia!
Me extraña mucho de los cirujanos del Morales (de hecho he terminado hoy mi rotatorio de cirugía en ese servicio) pero como ya habéis comentado, muchos cirujanos son así de "altivos".
A mí las especialidades quirúrgicas me gustan mucho, sólo espero no acabar así...

José Miguel dijo...

Muy ilustrativo, Jesús. Uno de mis objetivos es saber actuar con ese sentido común. Por otro lado, miedo me da verme en situaciones así, porque yo también soy un poco polvorilla y salto fácilmente.

Un abrazo.

J.Abenza dijo...

De todo se aprende, compañer@os.

Y, muy sinceramente lo digo, no estoy nada orgulloso de actuar como actué: que el paciente se quedara con la sensación de que "me lo quitaba de encima" no habla muy bien de la relación terapéutica que mantuve con él. Será culpa mía, o no, o del cirujano, o no, pero hay que ser menos 'reactivo' cuando el que está en medio de los dos frentes es un paciente que viene con dolor, que está asustado porque lo van a someter a una intervención que no esperaba y que, además, tiene la sensación de que los médicos se lo pasan de unos a otros.

Como digo, de todo se aprende. Espero que de mis incidentes críticos aprendáis cómo no se debe actuar. Si os sirve de algo, me doy por satisfecho.

Saludos ;)

José Miguel dijo...

Aclaro: cuando dije lo de "saber actuar con tanto sentido común" no me refería al choque con el cirujano; sino a la racionalización a la hora de pedir las pruebas. Me ha parecido de lo más sensato.

En cuanto a la imagen dada al paciente, tienes razón, pero hasta éste te reconoció, como cuentas, que en realidad te estabas preocupando por él y por hacer las cosas lo mejor posible, no por quitarte el muerto de encima.

Un saludo