16 de agosto de 2012

(i)legales

"Las leyes no son entes naturales e inmaculados; las conciben gentes poderosas en unas circunstancias y con una ideología determinadas." (Texto completo)

El Real Decreto-ley 16/2012 (de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones) aprobado por el Gobierno de Rajoy supone la creación de un auténtico apartheid sanitario y se muestra a todas luces inmoral, injusto e ineficiente para contener el gasto, pues confunde (y no ataja) el turismo sanitario con el derecho a la protección de la salud; a la par que ignora los posibles problemas de salud pública, el colapso de las urgencias hospitalarias y el aumento de  ingresos hospitalarios, con un coste mayor que la atención primaria. Además, de forma soslayada, esta medida busca, entre otras cosas, que el colectivo de inmigrantes en situación administrativa irregular regrese a sus países de origen mediante una estrategia de atosigamiento. No parece legítimo que se obligue a los profesionales a renunciar a sus valores más importantes (beneficencia, universalidad y equidad) para obtener unos objetivos de orden público que deben abordarse mediante otros instrumentos.

Esta orden ministerial pasará a la historia no sólo por el intrínseco desdeño a la vida humana (tanto usar argumentos religiosos para defender al nonato y, al mismo tiempo, la poca vergüenza cristiana que muestran con los ya nacidos); también será recordada por poner en peligro a toda la población y por enfrentar entre sí a una ciudadanía y a una clase obrera hastiadas, castigadas por la crisis y tan manipuladas que han interiorizado en su ADN social el mantra liberal de que "no cabemos todos; quien quiera sanidad que se la pague" (como si todos fuésemos evasores fiscales).

Pero si por algo destaca -desde el punto de vista de la atención sanitaria y su marco ético-legal- es por haber puesto a los profesionales sanitarios a los pies de los caballos. Nunca el personal sanitario ha tenido la sensación de ser respaldado por la Administración: hemos sido castigados desproporcionadamente por los recortes de sueldo aplicados a todos los trabajadores públicos (los MIR hemos perdido casi el doble de poder adquisitivo que otros trabajadores de la misma categoría profesional); no se nos ha tenido en cuenta a la hora de elaborar las líneas estratégicas encaminadas al ahorro sanitario y a la gestión eficiente de los recursos (como si no conociéramos de primera mano las grandes bolsas de ineficiencia); se nos ha expropiado el derecho a criticar desde las evidencias científicas disponibles las decisiones que los gestores (en su mayoría cargos políticos discrecionales) han tomado con el dinero de todos, decisiones en su mayoría perjudiciales desde el punto de vista de la salud y absurdas desde el punto de vista de la efciciencia y el coste-oportunidad.

En lo referente a la exclusión sanitaria promovida por este Gobierno vía Real Decreto-Ley, la medida se muestra simple y llanamente insultante por torticera, inmoral y perversa:
  • La primera perversión es que atenta claramente contra un derecho universal como es la protección de la salud de las personas y contra las leyes que lo reconocen y recogen como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Constitución española y el Pacto Internacional de Derechos Económicos y Sociales, entre otras.
  • La segunda es que coloca a los profesionales sanitarios en una encrucijada ético-legal y nos  otorga la responsabilidad de su aplicación, lo que de nuevo atenta claramente contra nuestra  ética profesional y  códigos deontológicos; códigos que determinan, con claridad meridiana,  la obligación  de atender a todas las personas que lo necesiten sin distinción de raza, sexo, edad, religión, nacionalidad, opinión política, condición social o estado de salud. 
  • La tercera es que esta ley no exime a cada profesional sanitario de su responsabilidad personal hacia el enfermo y deberá responder por los hechos que se deriven de una negación de auxilio o falta por imprudencia. Nos encontramos con una importante incertidumbre legal que los continuos cambios de esta ley no terminan de aclarar.
Dejar al médico la plena responsabilidad de decidir qué es urgente y qué no (como si la urgencia subjetiva y la urgencia diferida pudiesen ser acotadas), sin poder acceder previamente a los antecedentes médicos del paciente (porque su historia sólo estará accesible previa solicitud del profesional una vez que éste considera que se trata de una urgencia); esto significa que, en la práctica, quedará a decisión de cada profesional (incluidos los administrativos) esclarecer claramente el alcance de la atención sanitaria en cada caso particular, lo que les acarreará, además, una responsabilidad que no les corresponde: ser jueces sobre quién y hasta dónde un paciente tiene derecho a que se le atienda. Si no lo atiende y era urgente y se derivan consecuencias sobre la salud de esa persona, las consecuencias legales se trasladan al profesional sanitario  Y si el médico decide declararse objetor ante una medida legal que confronta con nuestro código deontológico y opta por seguir atendiendo a todos sus pacientes sin hacer distinción, puede ser sancionado y expedientado (algún político ha lanzado ya el globo sonda: que al médico le descuenten en su nómina el coste del tratamiento).

 "No aceptaré la norma que me impide seguir atendiendo a mis pacientes. Les seguiré viendo, tengan la situación administrativa que tengan (...)  entre la lealtad a mi empresa pública y la lealtad a mis pacientes antepongo a mis pacientes, que son personas con nombres y apellidos" (Fuente).

Vivimos tiempos difíciles. Estamos inmersos en una realidad compleja y convulsa con muchas aristas que dejan entrever intereses para nada ocultos (promoción de los seguros privados de salud, desmantelamiento progresivo de los servicios públicos y mercantilización de los mismos...), bombones envenenados que son envueltos en papel de regalo y ofrecidos a la población bajo eufemismos y engaños por parte de los poderes fácticos, los lobbys de presión y los medios de comunicación afines. Aunque uno tenga un compromiso ético y dentológico con sus pacientes, las Autoridades y las Administraciones central y regional han decidido añadir dificultades y complejidades a la época que nos ha tocado vivir. Personalmente he optado por declararme objetor a este Real Decreto, a sabiendas de que pueden arremeter contra "los rebeldes" y que -hoy por hoy- hay muchas sombras sobre la aplicabilidad efectiva de dicha decisión ética, humana y profesional, alabada y difundida tanto por la Organización Médica Colegial como por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, a la cual pertenezco.

Puede que seamos utópicos, distópicos e incluso moralmente ectópicos; pero nos queda el buen sabor de boca del camino que llevamos andado, del trabajo realizado, de haber dado la cara para denunciar este disparate político-sanitario y de saber que, si logramos revertir este atentado contra la salud de la población, podremos contar a nuestro hijos que "La rebelión nació en Murcia".

2 de agosto de 2012


Del fulgor del verano,
Del fulgurante abrazo
Del silencio achicharrado
Nacen noches de estrellas
Ciegas
Sordas
Mudas
Mancas
Cojas
Sin huella
Como aborto lunar
En cuarto menguante.

Y tú
Mientras tanto
Dormitas sobre mí
Ajena al devenir
De titilantes cadáveres

Más ancianos que el propio Mundo.

(Agosto 2012)


PS: Ya he vuelto de vacaciones ;)

11 de julio de 2012

Humor mariano

Chistes (actualizados) de España, capítulo "Costumbres españolas"
Dice que está un autónomo en una casa y le dice a la señora "Ya está la reparación, señora, ¿le hago factura?"; y ésta le responde: "Le diría que no me haga factura, como siempre, pero ahora que es el 21% y estoy en paro sí la quiero". (@itxicat)

Chistes actualizados de España, capítulo "Eufemismos"
No lo llames intervención. Llámalo "externalizar el Consejo de Ministros".

26 de junio de 2012

Preguntas de la rueda de prensa de la ReCIPS 26-6-12

El martes 26 de junio, la ReCIPS ofreció una rueda de prensa en el Edificio Moneo (Murcia) donde presentó la campaña "Sanidad Para Todos". Estuvieron en la mesa: un representante del colectivo médico, una representante del colectivo de enfermería y dos usuarios de la sanidad. [Ver texto de la rueda de prensa]

Con esta iniciativa  se pretende informar y sensibilizar a ciudadanos, asociaciones y profesionales acerca de las consecuencias sociales, económicas, sanitarias, jurídicas y profesionales que este “apartheid sanitario” tendrá para la sociedad murciana. Se intenta, también, que la medida no se ponga en marcha de manera efectiva en la Región; y que en caso de que finalmente se aplique, se haga de la forma menos lesiva para el colectivo inmigrante y para la sociedad en general.


Preguntan si no es suficiente con la atención en urgencias.
Limitar la atención sanitaria a los casos urgentes lleva a plantearse qué se considera urgente y qué no. Está claro qué es una urgencia vital. Sin embargo, la fiebre, las palpitaciones o un dolor de cabeza son muy inespecíficos y pueden estar traduciendo una meningitis o una tuberculosis, un cáncer, un infarto o un ACV.

 En la práctica, quedará a decisión de cada profesional (incluidos los administrativos que dan la cita) esclarecer claramente el alcance de la atención sanitaria en cada caso particular, lo que les acarreará, además, una responsabilidad que no les corresponde: ser jueces sobre quién y hasta dónde un paciente tiene derecho a que se le atienda.

Por si fuera poco, el historial de los afectados por el Real Decreto desaparece del ordenador y hay que solicitar acceso para atender al paciente una vez que se ha dilucidado que es un caso urgente. Pero ese es otro problema: el médico necesita la historia clínica para saber los antecedentes del paciente, pues estos influirán en la urgencia o no del caso

Preguntan por qué consideramos que la medida es inmoral, injusta e ineficiente:
Según la constitución, el derecho a la asistencia sanitaria no es un derecho fundamental; pero sí lo es el derecho a la salud. Se compartan o no las razones, se acepta la legitimidad del Gobierno para establecer criterios con los que distribuir o priorizar las políticas públicas, entre ellas la as...istencia sanitaria.

Pero, ¿son correctos los criterios utilizados? Por un lado, no respetan los derechos fundamentales de los individuos, por lo que, aparte de inmoral e ineficiente, se trata de una medida injusta.

Además, ¿Qué se puede limitar? Todo excepto los mínimos. Los establecidos por la OMS son: atención primaria de salud esencial, alimentación esencial mínima nutritiva, saneamiento, agua limpia potable, medicamentos esenciales y los aspectos relacionados con la salud pública y la prevención (vacunación, por ejemplo). Y estos mínimos superarían los que ha establecido el Gobierno.

La no aplicación del Real Decreto que limita la asistencia sanitaria básica tendría la ventaja de minimizar los riesgos para la salud pública que tendría dejar a un colectivo especialmente frágil sin atención sanitaria, impediría el colapso de los dispositivos de atención urgente y mejoraría la efectividad económica de la ley.
 

Nos piden ejemplos concretos:
Esta ley puede conllevar casos tan disparatados como que un paciente operado de cáncer y pendiente de cirugía reparadora, no se le opere porque no es urgente. Y deberá seguir llevando la bolsa de colostomía pero no se le podrá hacer un seguimiento en el centro de salud porque no es una urgencia. Otro ejemplo serían los pacientes en cuidados paliativos a domicilio. ¿Es urgente atenderles?


¿Por qué otras comunidades autónomas piensan recurrir ante el Constitucional? 
Porque el derecho a la protección de la salud es básico: es un derecho fundamental sin el cual no se pueden ejercer el resto de derechos. Y atentar contra este derecho es atentar contra la Constitución. Además, no se puede aplicar el Real Decreto al colectivo de inmigrantes que hasta ahora tienen reconocido el derecho a la asistencia, por ejemplo, aquellos que pasan a una situación de ilegalidad por haber perdido su trabajo o por trabajar sin contrato, ya que esto atentaría contra el principio legal de no retroactividad proclamado en la Constitución y en el Código Civil.

Prensa:
Diario LaVerdad de Murcia:  
Diario La Opinión de Murcia:

15 de junio de 2012

Murcianos y murcianas, necesitamos vuestra ayuda.

Desde la Red Ciudadana por la Salud de Murcia (ReCIPS) acabamos de crear una petición a la Consejera de Sanidad de la Región de Murcia: "Que no se aplique la exclusión sanitaria a los inmigrantes irregulares", porque nos preocupa profundamente esta causa y porque consideramos que la aplicación del Real Decreto que limita la asistencia sanitaria a este colectivo es una medida injusta, inmoral e ineficiente.

click sobre la imagen para ampliar


Además dicha aplicación es una decisión política en manos de cada comunidad autónoma, habiendo ya varias que han anunciado que la recurrirán ante el Tribunal Constitucional.

Estamos tratando de conseguir al menos 500 firmas y necesito que me eches una mano.  Si quieres saber más sobre lo que estoy intentado conseguir y firmar mi petición, haz clic aquí. ¡Sólo será un minuto! http://www.change.org/es/peticiones/que-no-se-aplique-la-exclusi%C3%B3n-sanitaria-a-los-inmigrantes-irregulares

Una vez hayas terminado, por favor pide a tus amigos y amigos que firmen también la petición. ¡Los movimientos ciudadanos triunfan porque personas como tú deciden hacer correr la voz! 


13 de junio de 2012

Sanidad Para Todos

Fuente: ReCIPS: "Sanidad para todos".

En los próximos días, la ReCIPS presentará oficialmente (rueda de prensa) la campaña "Sanidad Para Todos", dirigida a intentar conseguir que el Real Decreto que privará de una atención sanitaria normalizada a los inmigrantes en situación irregular no se aplique de forma efectiva en nuestra Región. Esto ya se ha hecho en otras comunidades autónomas que han declarado su intención de continuar prestando asistencia sanitaria a todos los ciudadanos por igual, llegando al punto incluso de recurrir dicha ley en el Tribunal Constitucional. Se trata, pues, de una decisión política y la solución a este despropósito legal, moral y económico de incalculables pero previsibles consecuencias sobre la salud de la población está en manos del Gobierno Regional. Recomendamos la lectura del Manifiesto para comprender la condena al ataque que nuestros dirigentes políticos piensan llevar a cabo. Por todo ello, por dichos motivos, emprendemos esta campaña que será presentada dentro de unos días. Estad atentos al blog. 

Se ha creado la sección "Sanidad Para Todos" (acceso directo desde la barra horizontal superior del blog de ReCIPS) donde podéis encontrar y desde donde podréis descargar los documentos que usaremos en esta campaña, desde el "Manifiesto" hasta el "actuable" para la recogida de firmas y el envío masivo de emails a los dirigentes del Servicio Murciano de Salud. Este material está también disponible en la sección "Documentos" (ver menú horizontal del blog de ReCIPS).


Haz click sobre la imagen para ampliar.

Igualmente, hemos emprendido una ronda de contactos con distintas ONGs, organizaciones sociales y sociedades profesionales para solicitar su adhesión al Manifiesto y la difusión de la campaña.

Siéntete libre de compartir y difundir tanto el contenido del blog como los enlaces y los formularios, actuables y otras herramientas que desde la ReCIPS ponemos a tu disposición.

Desde ya mismo os invito a que meditéis sobre la posibilidad de objetar a la aplicación de dicha Ley (aquí el manifiesto y aquí el formulario de inscripción) y os animo a  firmar el Actuable que hemos dirigido a la Consejera de Sanidad y Política Social de la CCAA de Murcia (Dña. María Ángeles Palacios Sánchez), la Dir. Gral. de Asistencia Sanitaria (Dña. Mª Magina Blázquez Pedrero), la Secretaría General de la Consejería de Sanidad de la CCAA de Murcia (D. Martín Quiñonero Sánchez) y el  Dir. Gral. de Asuntos Sociales, Igualdad e Inmigración (D. Leopoldo Navarro Quílez), que son quienes en última instancia desarrollarán y aplicarán dicha ley en nuestra Región. Al Gerente del SMS no lo incluimos porque, por suerte o por desgracia, no tiene email corporativo.

PS: Os pido también perdón por tener algo descuidado el blog pero este otro proyecto (ReCIPS) me tiene bastante absorbido.

23 de mayo de 2012

Se busca David dispuesto a enfrentarse a Goliath

Se han publicado recientemente dos interesantes editoriales sobre financiación de los medicamentos y calidad asistencial. Por un lado, Pepe Saura se hace eco en el blog del Grupo de trabajo de Seguridad del paciente de la semFYC ("Sano y salvo") de un documento publicado en la revista Atención Primaria (abril 2012) y que lleva por título "Mejorar la calidad asistencial no implica financiar públicamente cualquier medicamento". Por otro lado, en marzo de este mismo año conocíamos este otro editorial en la misma revista, con el título "Crisis y política de medicamentos".

En ambos se expone meridianametne claro que no siempre "más es mejor", que la política de financiación de medicamentos no se escapa del "efecto techo" (momento en el cual un mayor gasto no se traduce por un mayor beneficio en salud ni en calidad asistencial) y que en este nuestro país se han estado haciendo muchas cosas regular o mal.

Por un lado, somos el segundo país del mundo en consumo de medicamentos por persona y más del 85% están financiados por el Estado (gastamos 1,27% del PIB en medicamentos frente a la media europea del 0,94%). Por otro lado, somos el país de la UE con mayor captación de medicamentos nuevos protegidos por patente (UK y Alemania son de los que menos medicamentos nuevos consumen).

El SNS gasta miles de millones de euros en medicamentos que carecen de valor terapéutico. Los 100 Mill de € en SISADOA son un insulto a los contribuyentes en cuanto a coste-eficiencia y coste-oportunidad.

Consumimos más benzodiacepinas (hipnóticos, sedantes) que ningún otro país y tenemos una importante prevalencia de uso de antipsicóticos en mayores de 75 años (demencia, institucionalizados; estando generalmente contraindicados). Ambos puntos son preocupantes, máxime cuando sabemos que aumentan el riesgo de caída y de fractura de cadera, lo que incrementa de forma muy importante la morbi-mortalidad de estos pacientes. Y no por ser más "cómodo" (para los cuidadores) queda menos feo el tener a nuestros abuelicos amordazados con pastillas.

Se medicalizan y medicamentalizan problemas cotidianos hasta el punto de drogar a miles de niños difíciles (ISRS y psicoestimulantes que conllevan mayor riesgo de suicidio), mujeres menopaúsicas (con bajo riesgo de fractura e incluso con densitometrías normales y que pueden presentar -como efectos secundarios del tratamiento- fracturas atípicas y osteonecrosis), personas con demencia moderada-severa (a los que no se les retira la memantina -sobre los 200 euros/caja- pese a que no haya evidencia sobre una mejoría más allá de 6 meses de tratamiento). Y así un largo etcétera.

Hemos llegado a un punto en que parece que vendemos "felicidad farmacoinducida"; un punto en que la "pornoprevención" es el ama de llaves del sistema sanitario y el paradigma de "cuanto más, mejor" ya no nos sirve (prevención cuaternaria). Pero nadie con responsabilidad política y gestora ha salido a la palestra a denunciarlo. Los distintos colectivos y sociedades médicas tampoco han levantado la voz porque tienen hipotecados sus intereses a los de sus mecenas (sirva el ejemplo de cuantos no podremos asistir al congreso nacional de semFYC porque, simple y llanamente, no podemos asumir una inscripción desorbitada y los gastos derivados de un modelo congresual elitista, excluyente y mercantilista) y/o porque sus intereses (formación, presupuesto, representación en órganos de poder) corren paralelos a los de dichos mecenas, principalmente Farmaindustria y sus tentáculos en las altas (y medias) esferas.

Todo ello pone de relieve el gran problema estructural y fenomenológico del SNS: dejar a criterio del médico (muchas veces sin la adecuada formación e información pública, imparcial, veraz y de calidad) la elección de uno u otro medicamento para una u otra situación (incluso desoyendo la contra/indicación); todo ello en un contexto sociolaboral de interacciones donde el empoderamiento del paciente se ha desvirtuado hasta el extremo de tener que recurrir a la prescripción de medicamentos o la derivación al segundo nivel para poder cerrar el acto clínico, con los potenciales incidentes críticos derivados de dicha interacción y el riesgo de ruptura de la relación médico-paciente. Responsabilidades mal entendidas por médico y paciente, sin duda, y que asocian además otros grandes problemas de nuestro entramado asistencial: el incremento del gasto en atención especializada y en nuevas tecnologías/medicamentos, el crecimiento exponencial de las listas de espera y la pérdida de capacidad resolutiva tanto del primer como del segundo nivel asistenciales.

La situación es muy compleja y precisa de un abordaje holístico (que también tenga en cuenta la opinión de los usuarios) porque, como bien remata Pepe Saura en su artículo, "medidas aisladas solo tienen efecto limitado y a corto plazo, y que solo con políticas farmacéuticas integrales es posible una racionalización del gasto farmacéutico". Y no se divisa en el horizonte ningún David dispuesto a enfrentarse a Goliath.