3 de mayo de 2008

A propósito de una (idiota) madrileña que piensa que los murcianos, por nuestro acento, hablamos mal

Ceceos, seseos, yeísmos, letras que casi desaparecen en la boca del hablante y otras que se arrastran por el paladar y los dientes como una cremallera; los sonidos se moldean en distinta forma para cada región, en cada pueblo, incluso por barriadas.

Durante mucho tiempo, en muchas gramáticas tanto sabias como pardas, se ha tachado a esas variantes fonéticas de “defectos” o “incorrecciones” y, a la fecha de este escrito, muchos maestros de escuela –bienintencionados sin duda– siguen intentando “corregir” entre sus alumnos los modos fonéticos peculiares de su zona.

Pero tengo yo personalmente –tal vez muy personalmente– la opinión de que no es así y que no es bueno corregir, uniformar, estandarizar el idioma en la fonética. Digo más: creo que deberían potenciarse, protegerse y difundirse el idioma teñido de acento descarado, especialmente a través de los medios sonoros.

Echo en falta locutores de corbata ladeada con acento, presentadoras de sonrisa chispeante y con acento, actores de series policíacas que suelten las palabrotas habituales pero con un deje que revele sutilmente su patronímico. Noto una uniformidad, neutralidad, estandarización en las voces públicas y cada vez me parecen más vacías, monocordes, computarizadas.

La lengua es un patrimonio cultural impregnado de idiosincrasia, adaptado al medio y a las gentes que lo habitan, herencia de generaciones que nos precedieron y que ahora descansan bajo la tierra que pisamos. Conservarla y transmitirla es garantía de pervivencia del pueblo al que pertenecemos. Pero eso sí: con su fonética intacta, orgullosa de su dejo, con su acento.

Luego, por supuesto, vendrá la ortografía a recordarnos que ese idioma personal sigue escribiéndose de igual forma para 500 millones de hablantes. Aunque suenen ligeramente distintos.

PD: Mujercita madrileña, objeto de pecado irrefrenable repetido hasta la saciedad (he de reconocer qeu no eres mala en la cama, TODOS estamos de acuerdo), idiota supina y esperpento lingüístico hecho carne (apetecible y bien moldeada, sí, pero no dejas de ser carne). ¿Cómo osas decirme a mí, especialmente a mí, que los murcianos hablamos mal? Qué poco aprendiste ese carnal verano. ¿No te gusta nuestro acento? ¡Pues no vengas a Murcia!

Ni mucho menos te creas que por pronunciar las eses hablas mejor que cualquier murciano. Te puedes dar con un canto en los dientes el día en que hables (cuando aprendas otros usos para tu boca), por lo menos, la mitad de bien qeu yo -sí, no tengo abuela-. Desconoces el significado de palabras como: sustancial, impertérrito, canícula, paladín; y dices "cosas" como: mazo (con su variante: mazo poco), megaguapo, "comebolsas", "mascachapas" y demás "mierdas" qeu salen por tu boca de niña guapa que pronuncia las eses.

Como decimos en mi tierra: vete a cagar...
Por cierto, besitos. Sin acritud, bonita, sin acritud. En mi casa tienes una cama cuando quieras.

3 comentarios:

Mohammed dijo...

Eres lo más cabrón que hay hahahah...
Parafrasenado matrix, tus insultos son como golpear con un látigo de seda jejeje
Tas sembrao (en murciano)hahaha...

Dr. Abenza dijo...

Ahh, los Wachowski, cuantas perlas les debemos...

Un abrazo.

PD: Que se joda la tía ésta, por idiota.

Mamenawer dijo...

Dios, eres mi ídolo! besitos de una Segoviana. Mamen