8 de mayo de 2009

El MIR y la Incertidumbre

He buscado y rebuscado un artículo de Mayol que me parece muy significativo, ilustrativo de lo que está ocurriendo en algunas comunidades autónomas y sus conserjerías de sanidad y de educación, y que no sé si será ilegal o no, pero sí sé que es una auténtica chapuza muy poco ética.

Hace unas décadas, formar médicos especialistas para un sistema sanitario en vías de desarrollo no era tarea fácil. Nuestra cultura del “si antes tenían que salir los suyos y ahora tienen que salir los buenos ¿cuándo vamos a sacar a los nuestros?” sesgaba la cantidad y calidad de la formación y, por tanto, de los profesionales, lo que la convertía en heterogénea y, lo que es peor, de distribución arbitraria. El sistema MIR, sin duda, resultó ser un gran avance en la modernización sanitaria española. El procedimiento de acceso mediante un examen nacional, simultáneo e idéntico era equitativo y sin sombra de duda. Claro, que si uno recuerda el principio de indeterminación de Heisemberg, aún sin ser experto en física cuántica, comprenderá que cuando nos dedicamos a medir introducimos cambios en lo medido.

Y eso es lo que ha pasado. Durante algún tiempo el sistema MIR fue perfecto para producir profesionales competitivos y motivados, que fueron incorporados a un sistema rígidamente reglamentado y poco incentivador de la excelencia. Tan bien funcionó inicialmente, que gracias a esos “especialistas vía MIR” se pudo generalizar una asistencia de calidad con un gasto irrisorio, en términos de PIB, dentro de todo el territorio, más allá de los dos grandes focos académicos, Madrid y Barcelona. Pero poco a poco surgió el enfrentamiento, descrito por Grumbach, entre “la mano invisible del mercado” y la “mano dura” administrativa, tal como mencionan Beatriz González López-Valcarcel y a Patricia Barber Pérez para introducir su informe Oferta y Necesidades de Especialistas en España. Ese mismo sistema competitivo y meritocrático incrustado en el corazón de una profesión regida por una enseñanza universitaria alejada de las necesidades de la nueva sociedad del Conocimiento, por una ausencia total de visión del futuro, por una organización más política que profesional y por una oferta de empleo “de cartilla de racionamiento” ha terminado por resentirse y afectar a todo el sistema.

Resulta chocante que treinta años después de su inicio, el sistema MIR haya conseguido arrojar la indeterminación sobre el significado real de la docencia universitaria, sobre el propio método de examen e incluso sobre la calidad de los médicos en formación.


El MIR se estableció con unos objetivos. Esos ya son el pasado. En este momento y para el futuro, promover y evaluar la calidad y la excelencia de algo o alguien sólo tiene sentido si se dispone de un “patrón oro” con el que compararse. Lamentablemente, la carencia de ese “patrón” en la profesión (falta de planificación de la entrada, carencia de un claro programa de desarrollo profesional y una desordenada salida) tiene al sistema de formación especializada y a sus responsables corriendo como pollos descabezados. ¿Ejemplo? Diario Médico ha lanzado una encuesta: ¿sirve de algo la carrera? El hecho de que se plantee la pregunta hace inmediatamente evidente la contestación: “tal como está, ni para preparar el MIR”. ¿Otro ejemplo? Los residentes piden un examen al finalizar la formación especializada que el Ministerio excluye del Real Decreto. ¿Algunos más? El Dr. Juli Nadal parece añorar a los residentes de antes, que debían ser mucho mejores que los de ahora. O por un lado se proponen nuevos planes de formación atomizados y por otro la LOPS obliga a la troncalidad.

¿Cuántos médicos somos? ¿A qué nos dedicamos? ¿Cuántos se van a necesitar? ¿Para qué? ¿En dónde? ¿Méritos o necesidades comunitarias?…La física cuántica nos enseñó que medir produce errores. Pero el método científico nos demuestra que siempre debemos usar un control para que el error sistemático no impida obtener conclusiones válidas y generalizables para explicar la realidad que nos rodea. No queda por tanto más remedio que definir patrones y con ellos evaluarnos. Pero todos, planificadores, profesores, alumnos, universidades, comisiones, programas, tutores, especialistas, centros, unidades… No seamos cínicos, no evaluemos sólo a los residentes. Y si no, como decía un famoso personaje de ficción “si no quieres ver una anemia, no pidas una analítica”.



Me consta, por fuentes muy fiables y de primerísima mano, que nuestro "eficiente" Gobierno Regional ha dado órdenes de que algunos altos cargos de la sanidad regional viajaran a Sudamérica para "reclutar" médicos (extra-comunitarios) opositores al MIR para que, acabada su formación MIR, se quedasen a trabajar en Atención Primaria (con contratos precarios, suponemos, o aún más precarios, presuponemos). Resulta que la inmensa mayoría -ahora mismo no puedo ser más concreto- de dichos "opositores reclutados" han copado (casi constantemente) las últimas posiciones del MIR.


Recordemos que el número de licenciados de la UM da de sobra para ocupar todas las plazas de Familia; eso ocurriría si se hicieran bien las cosas pero, por muchas y múltiples causas, siempre sobran, como ocurre en el resto del país.


Yo creía que cuando uno sale a buscar fuera de sus fronteras, lo hace para traerse lo mejor (o algo mejor que lo que tiene "en casa"), y no para traerse nada porque sí y que luego éstos sean los últimos del MIR. "El Sistema de Salud de Murcia se queda con los últimos del MIR", menudo titular y menuda 'medalla' publicitaria. A poco que hubiera un sólo medio que no estuviese bajo los tentáculos del Poder regional, habría cuerda para rato, le sacarían los colores a la Conserjería día sí, día también. ¿Estas son las medidas que proponen para sanear la atención primaria en la Región? ¿Esto es lo máximo que dan de sí las cabezas pensantes de la sanidad murciana?


Pero eso no es lo que más me preocupa, lo peor es la idea que esta Comunidad tiene: alterar la balanza para que el sistema de elección del MIR les favorezca a la hora de "ocupar" las plazas de Medicina de Familia disponibles en la Región (lo cual es loable), pero quiere ocuparlas con los "candidatos" que ellos mismos han elegido. Es decir, intentan manipular el proceso para que las plazas de Medicina de Familia en Murcia sean ocupadas por completo mediante los opositores extracomunitarios que ellos mismos han presentado al examen.


Alguien podrá decir que la intención es que no queden plazas vacantes, y que eso va en favor de la población. Yo creo que lo segundo es discutible, pues no más médicos es más salud, sino que algunas veces es peor; y que lo correcto es reordenar el modelo de atención sanitaria y dotar correctamente a los centros de salud. Y respecto a que lo hacen para que no sobren plazas, me pregunto en qué se han basado para "pronosticar" el comportamiento de la población MIR en años futuros. ¿Si este año sobrasen 15 plazas, el año que viene tendrían que sobrar también 15? Bueno, este año en Murcia no han sobrado porque han adoptado esa medida suicida, pero en el resto de España es la tónica general. Es un problema muy serio, global y muy profundo. Y ni ésta medida ni otras parecidas son la solución, ni mucho menos.


Es (y son) un parche temporal: aseguras que una mayor cantidad de residentes de 4º año, que están rotando en los centros de salud, te descongestionen un poco la enorme presión asistencial -y así se ahorran contratar a más médicos-; y con la reciente "medida", consigues convencer a unos cuantos residentes para que se queden a trabajar después en nuestro SMS, con las condiciones laborales que a sus "mecenas" de la Conserjería les interesen, que seguro que son "mejores que en su país, hombre de dios, mire que fuimos nosotros quien lo trajimos a España" (aunque, con total seguridad, será un contrato precario).


Estos gestores del dinero público son tan listos que, parece ser, han pronosticado que prácticamente ninguno de los estudiantes de Medicina de la Región querrá elegir la especialidad de Medicina de Familia en Murcia, ni ahora ni después, así que, en lugar de preocuparse por resolver el problema interno (el hecho de que los estudiantes valoran pésimamente el trabajo de Médico de Familia y evidencian la precariedad de los contratos a adjuntos jóvenes de Familia en nuestra región, y que por eso no eligen la especialidad), en lugar de resolverlo, se rinden y se van fuera a buscar mano de obra...


¿No hay médicos de familia en paro, o con contratos de suplencia, en nuestra región y en las provincias y regiones vecinas? ¿Por qué no se oferta trabajo para estos profesionales cuya formación sale a coste "cero", pues ya son especialistas vía MIR?


¿Esa es la política de "excelencia" en atención primaria de nuestro Gobierno, el mismo que recomienda -sin ningún rigor científico- tomar zumo de naranja para prevenir la gripe ?


PD: Disculpad que no haya actualizado antes; estoy verdaderamente muy ocupado, y más que voy a estarlo de aquí a mediados de junio.

PD2: Colegas de todas las nacionalidades, mucho ánimo que en unos días empieza la residencia. Y bienvenidos a Murcia, os gustará.

1 comentario:

Esteban C.R. dijo...

A mi el Mir me queda muy lejos, así que por mucho que me empeñe en leer este artículo hay cosas que sobrepasa a mi idea sobre el mir, por lo que no opinaré sin antes saber. Yo tb ando muy ocupado, pero te deseo suerte o justicia para el MIR. Luego en cuanto a tu comentario estoy totalmente de acuerdo...la farmaceútica carece de ética. Saludos