Mejor dicho: servicio de urgencias del hospital. Porque urgencias, lo que se dice urgencias HOSPITALARIAS... pocas.
El miércoles tuve mi primera guardia. Era el día de la Región de Murcia y pensé que sería una jornada tranquila, con todo cristo en la playa, en la montaña, de tapas, durmiendo o haciendo cualquier cosa salvo ir al hospital, leñe, que hacía un día magnífico. Pues me equivoqué de medio a medio. Cuando comenzó el turno, a eso de las 9 de la mañana, la sala de espera estaba ya abarrotada. A lo largo de la mañana fue a peor; tanto es así que desde las 10 de la mañana hasta las 14.30h no pudimos parar ni un minuto. Nos fuimos conociendo por los pasillos ("yo soy X, tu adjunta/tu R mayor", "y yo Jesús, tu lastre, así que ten compasión"). La mitad del equipo se bajó al comedor a las 14.00 y me quedé con dos R2 de Familia (con una de ellas, mi guía durante la primera guardia, comparto tutor en el centro de salud). En ese rato que estuvimos los tres solos fuimos viendo a los últimos pacientes de una oleada infernal. A las 15.00 nos tocó descansar a nosotros.
Cuando nos reenganchamos, la avalancha fue convirtiéndose poco a poco en un goteo constante pero sostenible desde el punto de vista humano. Y es que eramos sólo unos pocos residentes y 3 adjuntos (los cuales se iban sustituyendo en el triage) en una jornada en la que, a las 19.00h, llevábamos vistos a más de 150 pacientes. Así, la tarde discurría algo más tranquila que la mañana. Hasta que el sol se escondió y la luna salió a lucirse. No sé qué tiene la luna ni sé qué extraña influencia ejerce sobre la psique. Ya me lo habían comentado: aquí la cosa se pone más jodida cuando cae la noche. Me lo tomé un poco a coña, cosas de novato, y me dijeron eso de yaloverás. Y así fue: segunda oleada de pacientes. Variedad de patologías y de personas: los ansiosos, los demandantes, los indigentes, los depresivos, los que no tienen ganas de trabajar al día siguiente, los hipocondríacos, los inconscientes (¿señora, desde cuando usa insulina? "Desde que me la recomendó mi vecina") , los adinerados que visten traje y powerbalance a juego, los pobres de solemnidad a los que les preguntas si prefieren ibuprofeno o paracetamol y te responden "el más barato, por favor". Personas de todo tipo y condición.
En mi hospital hay una tradición, casi un secreto a voces: a los R1 que hacen su primera guardia se les deja "ir a dormir" (irse a casa) sobre las 1.00h de la madrugada, siempre bajo tu propia responsabilidad. No olvidemos que "legalmente" tu turno termina a las 8.00h. Pero te dejan ir. Igualmente, al R1 en su primera guardia se le dan casos sencillos, tres o cuatro casos si te ven dispuesto a trabajar. Eso sólo en la primera, las siguientes son "normales" y ya eres uno más, con tu cajón y tus pacientes. Siempre supervisado: tú historias, tú emites un juicio clínico y tú propones un tratamiento pero es el adjunto o un R mayor quien te "corrige" y quien te"firma" los informes (ya hablaremos otro día sobre esto en particular). Bien. Pues ayer estuvimos a punto de "romper" la tradición. Ni dos, ni tres ni cuatro. Me vi unos 14-15 pacientes: gonalgias, dorsalgias, contusiones, esguince de tobillo, síndrome febril, cólicos nefríticos, cefaleas... Y así hasta las 3 de la mañana, que me subí a Interna a ver a una amiga (de profesión, enfermera) y ya después me fui a casa.
Resumen: Me gustó la guardia. Creo que la primera impresión (la toma de contacto) es importante. No hubiese preferido una primera guardia más tranquila que me hubiese llevado a pensar que las guardias en Urgencias son "otra cosa". Ahora sé que lo que me espera es lo que vi ese día. Habrán jornadas mejores y otras peores, pero ya voy concienciado de que me esperan noches bastante malas. Lo cual es minimizado por la gente con la que trabajas y con los que vas a aprender en primera línea de batalla. Ahora toca estudiar y dar la talla. Ya no hay profesores ni exámenes, son los pacientes los que te ponen a prueba y, al fin y al cabo, ellos son el principal estímulo para seguir estudiando, aprendiendo, creciendo y madurando.
El miércoles tuve mi primera guardia. Era el día de la Región de Murcia y pensé que sería una jornada tranquila, con todo cristo en la playa, en la montaña, de tapas, durmiendo o haciendo cualquier cosa salvo ir al hospital, leñe, que hacía un día magnífico. Pues me equivoqué de medio a medio. Cuando comenzó el turno, a eso de las 9 de la mañana, la sala de espera estaba ya abarrotada. A lo largo de la mañana fue a peor; tanto es así que desde las 10 de la mañana hasta las 14.30h no pudimos parar ni un minuto. Nos fuimos conociendo por los pasillos ("yo soy X, tu adjunta/tu R mayor", "y yo Jesús, tu lastre, así que ten compasión"). La mitad del equipo se bajó al comedor a las 14.00 y me quedé con dos R2 de Familia (con una de ellas, mi guía durante la primera guardia, comparto tutor en el centro de salud). En ese rato que estuvimos los tres solos fuimos viendo a los últimos pacientes de una oleada infernal. A las 15.00 nos tocó descansar a nosotros.
Cuando nos reenganchamos, la avalancha fue convirtiéndose poco a poco en un goteo constante pero sostenible desde el punto de vista humano. Y es que eramos sólo unos pocos residentes y 3 adjuntos (los cuales se iban sustituyendo en el triage) en una jornada en la que, a las 19.00h, llevábamos vistos a más de 150 pacientes. Así, la tarde discurría algo más tranquila que la mañana. Hasta que el sol se escondió y la luna salió a lucirse. No sé qué tiene la luna ni sé qué extraña influencia ejerce sobre la psique. Ya me lo habían comentado: aquí la cosa se pone más jodida cuando cae la noche. Me lo tomé un poco a coña, cosas de novato, y me dijeron eso de yaloverás. Y así fue: segunda oleada de pacientes. Variedad de patologías y de personas: los ansiosos, los demandantes, los indigentes, los depresivos, los que no tienen ganas de trabajar al día siguiente, los hipocondríacos, los inconscientes (¿señora, desde cuando usa insulina? "Desde que me la recomendó mi vecina") , los adinerados que visten traje y powerbalance a juego, los pobres de solemnidad a los que les preguntas si prefieren ibuprofeno o paracetamol y te responden "el más barato, por favor". Personas de todo tipo y condición.
En mi hospital hay una tradición, casi un secreto a voces: a los R1 que hacen su primera guardia se les deja "ir a dormir" (irse a casa) sobre las 1.00h de la madrugada, siempre bajo tu propia responsabilidad. No olvidemos que "legalmente" tu turno termina a las 8.00h. Pero te dejan ir. Igualmente, al R1 en su primera guardia se le dan casos sencillos, tres o cuatro casos si te ven dispuesto a trabajar. Eso sólo en la primera, las siguientes son "normales" y ya eres uno más, con tu cajón y tus pacientes. Siempre supervisado: tú historias, tú emites un juicio clínico y tú propones un tratamiento pero es el adjunto o un R mayor quien te "corrige" y quien te"firma" los informes (ya hablaremos otro día sobre esto en particular). Bien. Pues ayer estuvimos a punto de "romper" la tradición. Ni dos, ni tres ni cuatro. Me vi unos 14-15 pacientes: gonalgias, dorsalgias, contusiones, esguince de tobillo, síndrome febril, cólicos nefríticos, cefaleas... Y así hasta las 3 de la mañana, que me subí a Interna a ver a una amiga (de profesión, enfermera) y ya después me fui a casa.
Resumen: Me gustó la guardia. Creo que la primera impresión (la toma de contacto) es importante. No hubiese preferido una primera guardia más tranquila que me hubiese llevado a pensar que las guardias en Urgencias son "otra cosa". Ahora sé que lo que me espera es lo que vi ese día. Habrán jornadas mejores y otras peores, pero ya voy concienciado de que me esperan noches bastante malas. Lo cual es minimizado por la gente con la que trabajas y con los que vas a aprender en primera línea de batalla. Ahora toca estudiar y dar la talla. Ya no hay profesores ni exámenes, son los pacientes los que te ponen a prueba y, al fin y al cabo, ellos son el principal estímulo para seguir estudiando, aprendiendo, creciendo y madurando.
