A colación de
este post de Julio Bonis sobre
este otro de Teron (al cual creo que han
malinterpretado y prejuzgado con excesiva severidad), quisiera exponer cuál es mi postura sobre la relación entre la industria
farmacéutica y los médicos residentes, y que viene a contradecir la tónica general descrita/observada por
Steinman en las conclusiones de
"Of principles and pens..." (De principios y bolígrafos/plumas...). Mi postura va en la línea de lo que nos dice
Snyder en el
Manual de Ética del American College of Physicians, donde escribe que
"se desalienta enérgicamente que un médico acepte obsequios individuales de hospitalidad, viajes y/o subsidios de cualquier tipo de la industria químico-farmacéutica".Nada como la vida real para ilustrar lo que he escrito. En mi centro de salud, a los R1 nos llevan en volandas los
representantes. Cada mañana nos "agasajan" con
pichigüilis y panfletos, ofertas de cursos, etc. Tengo el coche lleno de tonterías que no uso ni me sirven para nada (los bolígrafos sí que me los quedo porque los pierdo a la velocidad de la luz). Si necesito una guía, me la bajo de la red, que hay variedad. Si quiero una linterna, me la compro por 2 euros (elijo el color que quiero y no lleva publicidad) , lo mismo para los 3 euros que cuesta el martillo de exploración. Lo único útil de todo cuanto me han dado son algunas
chuletas sobre
gastroprotección y
anticoagulación. Y poco más.
No me gusta ese tipo de "
colegueo" con la industria, habida cuenta de que al cederles el "derecho"
(consolidado por la costumbre) a usar una instalación pública para acceder a personal público e intentar condicionarlo/
coaccionarlo (
medicalizando las distintas etapas de la vida y creando
grupos de opinión) para que prescriban el producto particular que ellos representan, motivado/justificado todo ello por el hecho de que las distintas Administraciones descuidan la formación del personal y la dejan en manos de la industria
(¿casualidad?); todo ello, digo, no tiene otra finalidad que
desviar recursos públicos (dinero de todos) a la parte del sector privado (el boslillo de unos pocos) que tiene suficiente poder económico como para poder imponerse en
marketing al resto de competidores, sin que ello signifique que su producto sea mejor que los de la competencia (en efectividad, eficiencia y seguridad) .
Un ejemplo: en las urgencias concertadas del hospital privado de mi zona, raro es el paciente que no sale del servicio con su 'receta' de
nexium (un
omeprazol mucho más caro que el genérico) o
enantyum (un
AINE de 2ª o 3ª elección, por su alto precio y su nula ventaja terapéutica respecto a otros como
ibuprofeno). Si lo que quieres es prescribir omeprazol, lo pones así en la 'receta' y el paciente puede elegir el nombre comercial que quiera (si es que tiene afinidad particular con una marca en concreto); pero si pones el nombre comercial (en este caso, nexium), el farmacéutico no te da la posibilidad de comprar el genérico sino que te da nexium, con un coste bastante superior y sin ventajas añadidas (salvo que hablemos de efecto placebo, por su colorido y su esmerada presentación) respecto al estándar.
Pero no sólo es eso lo que me llama la atención. Hay otras cosas más personales. A saber: no me van las risas falsas y los saludos por compromiso, ni los cafés con gente a la que no conozco de nada. Me revienta que traten de
ganárseme vía "
souvenir" y no suelo corresponder a la hipocresía con más hipocresía. No les hago el feo de no cogerles los folletos porque la consulta no es mía y no la paso yo, pero reconozco que me leo los datos del estudio, busco, comparo y posteriormente reciclo.
Tampoco me quiero poner muy inflexible porque aún no tengo tutor y no sé si el tutor que tenga es de la cuerda o no
-ya habrá tiempo de tratar con él estos temas-, pero sí que es cierto que, por ejemplo y desde hace tiempo,
a los de la lyrica,
enantyum y
nexium no les acepto cortesías porque no les voy a hacer "el favor" de prescribir su fármaco, habida cuenta del precio que tienen y de las nulas ventajas que presentan la mayoría respecto a otros competidores más baratos (y con extensa literatura a sus espaldas) para las indicaciones habituales.
Supongo que a los R1 nos ven como al "nuevo rico americano"
(alguien dijo que un médico con bolígrafo era muy peligroso; en sus manos había una enorme responsabilidad de gestión), e intentan vendernos "el rancho" para perpetuar esa perjudicial y virtual "simbiosis" entre la industria y los
prescriptores de los productos. Aceptarlo (o luchar contra ello) ya va en cuestión de mentalidades y
pareceres del médico en cuestión. Lo que tengo claro, y
ya lo expuse en un post de hace unos días, no relacionado con este tema, es que en la vida hay que ser congruente con lo que se cree (
mythos), lo que se sabe (
logos) y lo que se hace (praxis).
Como anécdota final: Muchos médicos dicen y piensan que la industria
farmacéutica debe ser respetada, entre otras cosas, porque contribuye a nuestra formación.
Ejemplo de "formación" pagada por la industria: el primer día que trabajé en Primaria me invitaron a un taller de
actualización en el tratamiento de la
osteoporosis. Hacía casi dos años desde que me había examinado de Traumatología y
Reumatología, así que me pareció conveniente acudir.
Pollo de mi, me pasé por el
sarao y lo que allí tenían montado era una fiesta en toda regla, con su
vinito, su
tapeo y demás. La supuesta "
actualización" fue una presentación de PowerPoint que duró 15 minutos... la comida duró más de 2 horas.
Esa es la "calidad" que ofrecen a nuestra "formación". Y así con todo,
incluso patrocinando congresos de sociedades científicas. No sé si seré mejor o peor visto en mi entorno laboral por defender estas ideas contra-culturales. Pero, como muchos sabéis, cuándo coño me ha importado lo que piensen de mis ideas... Cada cual tiene las suyas y todas tienen cabidas en el debate.